Dónde practicar yoga

Amstelpark, parque en Ámsterdam

Este post sobre yoga y cómo y dónde practicarlo es para ti si:

  • Has leído mi post sobre las razones por las que hacer yoga y te ha picado el gusanillo (o te ha salido la vena yogi sin mi colaboración) y te preguntas por dónde empezar.
  • Has intentado practicar yoga, pero no ha acabado de cuajar en ti.
  • Eres un habitual del yoga y te gusta leer sobre el tema.
  • Eres alguno de mis familiares o amigos a los que no les interesa el yoga mucho, pero que me siguen en mis aventuras por el mundo. Hay que ver lo que la gente hace por amor…

¡Este post es válido para todo el mundo! ¡Al igual que el yoga!

Una de las cosas buenas del yoga es que para practicarlo, no necesitas invertir en mucho equipamiento. Solo necesitas ropa de deporte cómoda y flexible. Ni siquiera necesitas zapatos porque se practica descalzo. Si vas a algún gimnasio o estudio probablemente te facilitarán todo el equipo necesario como esterilla, cinturón, bloques, cojines, manta, etc. Si lo haces por libre, al menos necesitarás una esterilla para poder practicarlo medianamente bien.

Esterilla de yoga de viaje: Yogo Mat
Esterilla de yoga de viaje: Yogo Mat

En casa

Hoy en día hay tantas aplicaciones, vídeos de youtube, para la videoconsola, etc. que te plantearás ¿para qué necesito pagar en cualquier sitio si lo puedo practicar en casa tranquilamente?

Puede ser una buena opción si tienes la experiencia suficiente para realizarlo sin supervisión y sobre todo mucha fuerza de voluntad. También puede ser una buena alternativa si estás empezando y quieres probar antes de comprometerte a algo más serio.

Si lo tuyo son las apps e introduces “yoga” en el buscador de la store de tu teléfono, encontrarás literalmente cientos de aplicaciones. Mi favorita es “Yoga Studio” aunque sea de pago. Tiene diferentes niveles y puedes ajustar la clase dependiendo del tiempo que tengas o en qué área del cuerpo te quieres centrar. Si lo que buscas es algo que te ayude en tu meditación, también hay incontables apps. Yo utilizo “Insight Timer” que es muy sencilla y gratuita.

Yoga Studio app
Yoga Studio app

Si prefieres tirar de Youtube, puedo recomendar los vídeos de mi profesor en la India, Deepak Kumar para mi escuela Siddhi Yoga. Yoga para beginners en 30 sesiones:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLRv9gbbULWG1HrARbyyI-zTgwEKMRjIHW

En el pasado también utilicé mi Nintendo Wii para hacer yoga en casa, con Wii Fit y la Balance Board podía hacer yoga con al menos algunas instrucciones de la máquina diciéndome si lo estaba haciendo bien o mal.

Ventajas:

  • Flexibilidad de tiempo y horarios
  • Barato

Desventajas:

  • No hay supervisión: te puedes hacer daño o hacer algo incorrectamente sin saberlo. Puede que no te duela ahora, pero te puedes estar haciendo más daño que bien.
  • Procrastinar: lo más difícil a la hora de practicar cualquier deporte es empezar. Si llegas a casa después de un largo día de trabajo y antes de tropezarte con la esterilla de yoga, te encuentras con el sofá, es muy probable que este último te abduzca y sea imposible levantarse de él en toda la tarde.
  • Falta de espacio o del equipamiento necesario: teniendo una esterilla podrás hacer muchas cosas pero habrá momentos en los que eches en falta unos bloques cuando no llegues al suelo, un cinturón… o simplemente no tengas el espacio necesario. Por ejemplo, cuando vivía en Ámsterdam no tenía ninguna pared lo suficientemente despejada para ponerme a hacer un headstand y tampoco quería dañar ninguna pared o cargarme alguna lámpara…

En el parque / con la naturaleza

Hacer yoga rodeado de naturaleza puede ser una experiencia súper relajante y totalmente diferente.

Muchos profesores de yoga que no tienen su propio estudio o acaban de empezar, organizan eventos en parques o si eres de los afortunados de vivir en la costa, también en playas. ¿Cómo encontrarlos? En este caso Facebook será tu mejor aliado. Busca eventos cerca de donde te encuentres.

Amsterdamse Bos, parque en Ámsterdam
Amsterdamse Bos, parque en Ámsterdam

Ventajas:

  • Posiblemente más barato que hacerlo en un gimnasio
  • Hacer deporte al aire libre

Desventajas:

  • El tiempo: no se puede controlar. Lo mismo te toca un día soleado que te llueven chuzos de punta y en invierno, a lo mejor no es lo más recomendable.
  • Continuidad: es difícil encontrar grupos que se reúnan habitualmente. Lo más normal es encontrar solo eventos.
  • Equipamiento: es probable que tengas que llevar tu propia esterilla, por lo que te encontrarás con las mismas limitaciones que si lo practicas en casa. No te olvides de llevar agua y dependiendo del sitio a lo mejor necesitas gafas de sol, crema solar o repelente de mosquitos.

    Playa en Malasia
    Playa en Malasia

En centros comunitarios

Los ayuntamientos cada vez se preocupan más por la salud de sus vecinos. Pese a los recortes, es posible que tu ayuntamiento organice clases de yoga. Sobre todo las hay para la 3ª edad. ¿Demasiado mayor para empezar a hacer yoga? ¡El yoga es para todos! Además, es especialmente beneficioso para personas con problemas en las articulaciones y para mantenerse flexible. Restorative yoga puede ser la mejor versión para este grupo. Esto combinado con ejercicios de respiración y saldrás de clase sintiéndote 10 años más joven.

Ventajas:

  • Barato: este tipo de actividades suelen estar subvencionadas por el ayuntamiento
  • Proximidad: probablemente puedas encontrar algo cerca de casa

Desventajas:

  • Papeleo: como cualquier trámite gubernamental, seguramente tendrás que rellenar un millón de formularios antes de conseguir plaza.
  • Inflexibilidad: no encontrarás muchas opciones de días y horarios.
  • Equipamiento: salvo que tu ayuntamiento nade en la abundancia, no esperes los últimos modelos de esterillas y tés antioxidantes mientras esperas a empezar la clase.

En gimnasios

De entre todas las opciones, esta es la más común.

Ventajas:

  • Fácil de encontrar: afortunadamente, nuestras ciudades están plagadas de gimnasios, donde te puedes apuntar fácilmente y con un poco de suerte con alguna oferta.
  • Lo puedes combinar con otras clases por el mismo precio: la forma más habitual es la suscripción a un gimnasio por meses que te da derecho a utilizar las máquinas y participar en todas las clases que quieras. Si no quieres practicar yoga en exclusiva, pero te apetece alternarlo con clases de zumba, correr en la cinta o nadar en la piscina, esta será la opción más barata.
  • Equipamiento: no solo dispondrás de esterillas y demás, sino que además te puedes beneficiar del resto de instalaciones del gimnasio como vestuarios, taquillas, duchas, etc.

Desventajas:

  • Falta de atención personal: a menudo las clases cuentan con alrededor de 30 personas o incluso más. Sólo guiadas por un profesor y sin ningún ayudante. Es poco probable que el profesor te pueda prestar atención individualmente o corregirte en alguna postura si es necesario.
  • Falta de profesional especializado: a lo mejor tienes suerte y hay un profesor genial en tu gimnasio, pero lo más probable es que tu profesor además de yoga tenga que dar clases de spinning, aquaerobic o bodyjam. Te enseñará las posiciones o asanas con su mejor intención pero no será lo mismo que una persona que se dedique exclusivamente al yoga.
  • Asanas sí pero filosofía no: practicar yoga es algo más que hacer una secuencia de posturas o asanas. Si quieres aprender algo más sobre su filosofía, cantar mantras, recitar “OM”, aprender sobre Shiva y Ganesha, hacer ejercicios de respiración, aprender técnicas de relajación, meditación, etc. el gimnasio no será el lugar.
    Clase de yoga
    Clase de yoga


En un estudio

Este es mi lugar favorito y una de las razones por las que me enganché al yoga definitivamente.

Ventajas:

  • Atención personal: en un estudio las clases suelen ser pequeñas con 10 o 15 personas máximo. Yo he llegado a tener clase solo con otra persona además de la profesora. En este tipo de entorno, el profesor puede prestar más atención a cada alumno y te corregirá o te dará consejos más veces.
  • Profesor especializado: a diferencia del gimnasio, el profesor de yoga aquí dedica su vida a enseñar yoga y eso se nota. Enseñan con una pasión bastante contagiosa. Creo que ser profesor de yoga es vocacional y nadie enseña mejor que alguien al que le encanta lo que hace. Aquí tendrás todo el pack, no solo asanas, pero filosofía, respiración, meditación, técnicas de relajación…
  • Equipamiento: probablemente el equipamiento más especializado lo encontrarás aquí: las mejores esterillas, bloques, cinturones, sillas, cojines, mantas, … todo lo que puede llegar a hacer falta para ayudarte en tu práctica debería estar allí.
  • Ambiente: practicar yoga en un gimnasio puede estar bien, pero es difícil relajarse durante “Savasana” mientras en la clase de al lado el profesor de spining grita “venga, arriba, ¡más rápido!” al ritmo de música tecno (true story, vivido en mis propias carnes). En un estudio el ambiente es diferente, no estará totalmente insonorizado del mundo exterior, pero encontrarás que el profesor pondrá una luz especial dependiendo del momento de la clase, probablemente tenga una decoración especial con Ganeshas y Shivas alrededor, velas… Mi profesora además ofrecía té, no durante la clase pero sí en su pequeña cocinita antes o después. Te sientes más como en casa y si una de las razones por las que quieres hacer yoga es relajarte, nada como sentirte como en casa para hacerlo.

Desventajas:

  • Precio: hay que reconocerlo, las clases de yoga no son baratas.

    Equipamiento para practicar yoga
    Equipamiento para practicar yoga

Profesor particular

Con un profesor particular, tendrás varias opciones sobre el “dónde” practicar yoga. Puede ser en su casa, en la tuya, en su estudio (si lo tiene) o podéis quedar en un sitio público como un parque. Las ventajas y desventajas serán las mismas que en un estudio. La diferencia será el trato personal, ya que en este punto él o ella tendrán toda su atención en ti y como desventajas, probablemente serán el equipamiento (será difícil que te pueda prestar todo lo necesario salvo que sea en su casa y realmente tenga de todo) y el precio (las clases de yoga no son baratas).

De viaje (hotel, playa…)

Ahora que estamos en época estival, muchos de vosotros todavía estaréis de vacaciones o planeando hacerlo. Cuando estás de vacaciones, practicar yoga te dará un punto extra de relajación.

Muchos de los hoteles hoy en día, ofrecen clases de yoga para sus huéspedes, a menudo aquellos situados en la playa. ¡Qué mejor manera de empezar o acabar el día que haciendo yoga en la playa mientras ves el amanecer o la puesta de sol!

Si es la primera vez que practicas yoga, puede ser un momento genial para empezar. Además, te tomarás ese helado después con menos cargo de conciencia. Si, por el contrario, ya eres un regular, te servirá para no perder el ritmo en tus clases.

Otra ventaja es que tendrás un momento para ti. Normalmente viajamos con nuestra pareja o amigos y estar las 24 horas del día con la misma persona puede provocar momentos de tensión. Utiliza el yoga para dedicar un tiempo en exclusiva para ti y volverás con energías renovadas al “estrés” de las vacaciones.

También puede ser que viajes, pero que sea por motivos de trabajo. Ahí, seguramente te encuentres con un tiempo en el hotel en el que estés solo y ya hayas revisado todos tus e-mails. Aprovecha el gimnasio del hotel para hacer yoga o incluso en tu habitación (¡en ese caso no olvides llevar tu esterilla de viaje!)

Hotel en la playa
Hotel en la playa

En la oficina

Cada vez hay más empresas que tienen espacio suficiente en sus instalaciones para proveer clases para los empleados o incluso su propio gimnasio.

Ventajas:

  • Esta es una opción fantástica porque no te tienes que desplazar de un sitio a otro y sirven como “team building” a la empresa también.
  • Además los precios son más baratos que un gimnasio o incluso puede que sea gratuito.

Desventajas:

  • A lo mejor no te apetece hacer “team building” con tus compañeros o jefes más. A lo mejor los ves ya el suficiente tiempo durante el día como para compartir este momento con ellos también.
  • Dificultad para relajarse: estar en el mismo espacio en el que trabajas, puede que haga que te sea más difícil relajarte. Es difícil concentrarse si ese reporte que tienes que presentar o la reunión que tienes luego, no paran de venirte a la mente.

En otro artículo, explicaré qué ejercicios puedes hacer en la oficina sin necesidad de tener toda una clase para ti, sino en tu propia silla.

¡En cualquier parte!

Como habéis visto, las opciones donde practicar yoga no son ilimitadas pero son muchas. ¡No hay excusas!

Sin embargo, os voy a contar otro secreto de donde practicar yoga. Yoga significa estar presente. Vivir el momento. No quedarse pensando en qué pasó ayer y por qué pasó ni donde estaremos mañana. Lo que existe es solo el ahora y la mayor parte del tiempo se nos escapa de las manos. Así que aprovecha cada momento del día para estar presente. Cuando estés andando camino de la estación para ir al trabajo, no vayas andando con el móvil, ni pensando en el trabajo. Disfruta el momento, presta atención en cómo caminas, un paso, luego otro, siente la brisa en tu cara, mira a tu alrededor, la naturaleza, el tráfico, los que caminan contigo… Hazlo y estarás practicando yoga.

Vive el momento, siente tus pasos
Vive el momento, siente tus pasos

¡Yoga se puede hacer en cualquier parte!

¿Cuál es tu sitio favorito?

15 Razones por las que practicar Yoga

El 21 de Junio se celebró el Día Internacional del Yoga. El 11 de Diciembre de 2014, las Naciones Unidas declararon el día del solsticio de verano en el hemisferio norte, el día con más horas de sol del año, como el indicado para celebrar esta práctica milenaria originaria de la India.

El tema de la celebración de 2017 (la tercera edición) fue “Yoga para la Salud”. Así que aquí tenéis ya una razón para empezar a practicar yoga y no porque lo yo lo diga. Lo dicen las Naciones Unidas con los 175 países que co-patrocinan este día. *

Este año, al día siguiente, mi amigo Juan me preguntó si había hecho algo especial durante el Día Internacional del Yoga. Desafortunadamente, no había hecho nada especial, pero me hizo mucha ilusión que un no-practicante de yoga hubiera siquiera, oído hablar del tema. Yoga está creciendo en popularidad, de eso podemos estar seguros. Los beneficios de este deporte o forma de vida son muchos, pese a los escépticos que piensan que solo vamos a dormir la siesta (el Savasana del final que es como se llama a esta pose o “Asana”) o los que piensan que hay que ser súper flexible para practicarlo, o que es solo para mujeres.

Os voy a contar mis razones. Yo empecé a hacer yoga, principalmente, por 2. La primera, reducir el estrés y la segunda porque me encanta lo fluido de sus movimientos. Desde los 10 hasta los 18 años practiqué karate. Me encantaba practicar kata (secuencias específicas de movimientos, golpes, patadas, bloqueos, …). Me encantaba la técnica, pero odiaba la práctica de los combates (nunca me ha gustado intentar pegar a nadie y tampoco que me vengan a pegar). Al empezar la universidad, dejé el karate, porque no podía dedicarle el tiempo necesario. Después de terminar la universidad, empecé a buscar ese deporte que me enganchara tanto como lo hizo el karate para estar 8 años practicándolo. Fui a gimnasios. las máquinas me aburrían tremendamente, las clases colectivas eran más divertidas, pero tampoco me acababan de enganchar, hasta que descubrí el yoga. Cumplía con mis 2 requisitos principales, pero a medida que lo fui practicando descubrí también otros:

  1. Reducir el estrés
    Entro al estudio de mi profesora, coloco la esterilla de yoga, los bloques y los demás bártulos necesarios para la clase. Me siento con las piernas cruzadas. Comenzamos. La profesora pide que cerremos los ojos y mientras nos guía por una sencilla meditación, dice las palabras mágicas: “en este momento, no hay otro sitio donde tengas que estar, ni hay otra cosa que tengas que hacer, salvo ser”.1 hora u hora y media, donde no existen otros compromisos, no hay fechas límites, ni lista de tareas, no hay niños llorando, ni compañeros insoportables, ni cualquiera de las otras cosas que te molestan o estresan durante el día. Es un momento para dedicártelo exclusivamente a ti.

    ¡Y esto no ha hecho nada más que comenzar! Al principio, poder contar con esta hora y media sin estrés era ya un lujo. Cuando aprendes a extrapolar lo que obtienes en tu clase de yoga a tu día a día, es un cambio de vida.

    Yoga mat – esterilla

     

  2. Mejora física
    El yoga mejora la flexibilidad, cierto, pero no requiere ser muy flexible para empezar a practicarlo. Yo no soy muy flexible y ¡soy incluso profesora! Lo bueno del yoga es que los asanas (la palabra técnica para cada pose) se pueden adaptar para cualquier forma física.Sin embargo, no solo mejora la flexibilidad, también mejora la fuerza física y la estabilidad. Y es que pese a la fama de que el yoga es un deporte solo para mujeres con mayas apretadas y la flexibilidad de un contorsionista de circo, la verdad es que el yoga fue diseñado por hombres y para hombres en la India. La cultura occidental, hace que típicamente, las mujeres seamos más flexibles, pero tengamos más problemas con desarrollar nuestra fuerza, principalmente en la parte superior. Los hombres occidentales, por otra parte, no tienen tantos problemas con esta parte, pero sí con la flexibilidad. La práctica de yoga hace que se armonice todo para ambos sexos.
  3. Mejora la autoestima
    Empecé a practicar yoga en serio, cuando tenía ya treinta y tantos. Con esa edad, esperaba poder mejorar mi forma física pero no pensé que fuera capaz de hacer cosas que no era capaz de hacer cuando tenía 16 años. No es de la noche a la mañana, es una mejora constante, pero ¡da un subidón de moral ese día cuando te alcanzas los dedos de los pies en una pose donde solo llegabas a la espinilla meses antes!Cuando reduces tu estrés, es decir, estás mejor mentalmente y mejoras tu forma física, el siguiente paso natural, es sentirte mejor contigo misma y que tu autoestima mejore.

    Gran parte del yoga, consiste en la aceptación. Aceptarse como uno es, entender que uno es perfecto tal y como es y que no hay que cambiar nada. Aceptar que un día hemos llegado hasta los dedos de los pies, pero que la semana siguiente, puede que no nos encontremos igual de bien y no lleguemos. No pasa nada, así es la vida.

  4. Abre la mente
    El yoga es una mezcla de cuerpo y mente. En Occidente, hay una tendencia en centrarse solo en la parte física, pero no hace falta convertirse al hinduismo o al budismo para beneficiarnos de los efectos positivos que tiene el yoga para nuestro estado mental.Al principio cuesta, es un shock cultural importante. La primera vez que fui al estudio de mi profesora en Ámsterdam, salí en shock y no segura de querer volver. Estaba acostumbrada a recitar “OM” pero no a que nada más llegar, nos sentáramos con las piernas cruzadas, nos dieran un libro lleno de mantras y que la profesora dijera: “tenemos la costumbre de que si hay alguien nuevo en clase, esa persona elige el mantra que cantamos hoy” y ahí que te pones a elegir algo sobre lo que no tienes ni idea y a cantar con tu libro transcrito del sánscrito sin saber qué significa. Le dimos otra oportunidad y ahora me encanta cantar mantras.

    No solo está el cantar, está el aprender sobre Ganesha, sobre Shiva, sobre las enseñanzas de Buda, etc. Voy a seguir siendo católica a mi manera, pero, ¿qué de malo tiene aprender sobre lo que casi la otra mitad de la población cree? El aprender sobre lo desconocido, elimina el miedo, nos acerca unos a otros, elimina las diferencias.

  5. Enseña a vivir el momento, estar presente
    Este es uno de los mayores problemas del ser humano: nuestra mente es experta en perderse en el pasado (analizarlo todo, qué hicimos mal, qué hubiera pasado si, el todo tiempo pasado fue mejor, …) o divagar sobre el futuro (hacer listas mentales de cosas que tenemos que hacer, montarnos películas dignas de recibir un Óscar, imaginar conversaciones que tenemos pendientes con gente, …). En la vida hacemos de todo salvo vivir el momento presente que es lo único que realmente existe. Recrearnos en cosas que pasaron o que están por pasar, solo llevan a generarnos estrés y frustración, ya que ni el pasado ni el futuro están bajo nuestro control.Con la práctica de yoga, aprendemos a volver al presente. Con los asanas, mi mente está tan ocupada pensando en cómo colocar el codo izquierdo sobre la rodilla derecha mientras miro hacia atrás sin partirme el cuello, que no me da tiempo a pensar en nada más. Con los ejercicios de respiración (pranayamas) y la meditación aprendes no solo a vivir el presente mientras los practicas durante tus sesiones de yoga, sino a llevarlo a la práctica en tu día a día.
  6. No hay competición
    Esta es una de mis razones favoritas. No soy una persona competitiva. No me gusta nada competir. Es más, no tiene ningún interés para mí. No me importa si alguien corre más rápido que yo, si me adelantan con la bici por las calles de Ámsterdam… ¡mejor para ellos! En Yoga, nadie es mejor que nadie, no importa que la persona de al lado haga el pino de forma perfecta y tú no, de la misma forma que no importa que tú aguantes haciendo el árbol y esa misma persona se tenga que apoyar en la pared. A Yoga no se va a competir con nadie, a yoga se va a trabajar en uno mismo.
  7. El yoga fluye: movimientos fluidos de bajo impacto
    En yoga trabajas sobre una secuencia de movimientos sin excesivas repeticiones que tienen una lógica de por qué haces uno detrás de otro, generando armonía. Es como un baile. Bailar es divertido, hacer 50 abdominales, después 100 sentadillas, estar 20 minutos en la elíptica, etc. para mí no lo es tanto (pero para gustos los colores, no pretendo que dejéis de hacer sentadillas).El yoga además presta especial atención a las articulaciones. Todas las poses tienen poco impacto sobre ellas (si son practicadas correctamente).
  8. Me hace feliz
    En la parte física, hay momentos en los que estoy en clase y pienso por qué me torturo de esta manera. Cuando acaba la clase, se me olvida, me queda solo la satisfacción de haber trabajado duro y me siento mejor física y mentalmente. Probablemente sean las endorfinas, como tras haber practicado cualquier otro deporte, qué más da, ¡qué vivan las endorfinas y qué duren mucho tiempo!En mi día a día, ha mejorado mi calidad de vida, reduciendo mi estrés, proporcionándome herramientas para controlarlo, enseñándome a vivir el presente.

    Por último, simplemente me gusta, sin buscarle ningún motivo. En la vida también tenemos que hacer cosas sin motivo, sólo por el simple hecho de que nos gustan.

    Happy socks on yoga mat

     

  9. Supera tus límites
    No importa la edad que tengas ni el estado de forma física en el que te encuentres inicialmente, practicando yoga, mejorarás. La práctica de yoga mejora tu forma física pero casi más importante, elimina esas barreras mentales que nosotros mismos nos hemos impuesto. Por ejemplo, en el colegio y en el instituto me daba un miedo atroz hacer el pino. Recuerdo intentarlo una y otra vez en mi cuarto antes de cada examen de educación física. En algún punto lo conseguí, pero el miedo siguió allí. Ahora, tras bastante práctica también, puedo hacer algunas poses felizmente, incluso las disfruto. En otras todavía sigo con ese miedo irracional, pero sé que es irracional y lo superaré.
  10. Calma la mente
    Si aprendes a vivir en el momento presente, tu cabeza se relaja y no hay sitio para los arrepentimientos, las cosas que no has hecho todavía, pero tenías que hacer, lo que hiciste y ahora crees que no debías haber hecho, etc. Te enseña a lidiar con las cosas de una a una, sin juzgarte ni analizarte por el camino.
  11. Ayuda a dormir mejor
    Cómo has visto en las razones anteriores, el Yoga es un súper combo mente-cuerpo. Tener los 2 en un buen estado, son requisitos necesarios para obtener un buen descanso. Si practicas yoga, no contarás más ovejas, salvo que seas pastor.
  12. Mejora la salud
    Los expertos dicen que alivia dolores de espalda, rodillas, cuello, articulaciones…, reduce la presión sanguínea, el colesterol, … Por experiencia propia solo puedo hablar de los dolores de espalda, pero ahí lo dejo, ya que lo dicen las Naciones Unidas entre otros.
  13. Mejora la postura
    En este punto también soy una experta. Muchos de mis dolores de espalda vienen originados simplemente por la forma en la que me quedo de pie y no hablemos ya de cómo me siento. Pasando 12 horas en la oficina, empezaba muy bien sentada y recta y acababa repanchingada o alargando el cuello cual jirafa hacia la pantalla, a ver si así, lo que tenía delante empezaba a cobrar algún sentido. Para que os hagáis una idea, mi jefe me decía que parecía un signo de interrogación.Practicando yoga te enseñan a mejorar tu postura y también a conocer mejor cada parte de tu cuerpo, por lo que tú mismo acabarás sabiendo si cierta postura te hace bien o mal y a corregirlo en el momento.
  14. ¡Respira!
    Yo no era consciente del número de veces que contenía la respiración hasta que empecé a hacer yoga. No sólo durante la práctica de asanas, sino en mi día a día. Si una situación me estresaba, empecé a ser consciente de que en esos momentos contenía la respiración, o respiraba agitadamente utilizando solo una pequeña parte de mis pulmones, apretaba las mandíbulas o presionaba la lengua contra el paladar superior. Parecen pequeños gestos sin importancia, pero influyen de gran forma en nuestro nivel de estrés, nuestro estado de ánimo y, por consiguiente, en como reaccionamos ante estas situaciones.Con la práctica de yoga, aprendemos primero a identificar estos momentos y después a volver a respirar con técnicas para hacerlo eficientemente. Es algo básico, ¿verdad? Totalmente necesario y la mayor parte del tiempo realizado inconscientemente, pero a veces se nos olvida o nuestro cuerpo lo utiliza como mecanismo de defensa, como cuando te dan un susto y automáticamente se te corta la respiración.

    Estás concentrado y esforzándote en hacer una serie de 100 abdominales, ¿estás respirando correctamente o solo cuando estás al borde de la asfixia?

    Acabas de recibir un mail de tu jefe con una tarea que tiene que estar lista para el final del día y que normalmente te llevaría una semana. Fíjate en tu respiración, ¿se acaba de cortar o respiras agitadamente?

    Respira, en ninguno de los 2 casos te está asaltando Freddy Krueger.

  15. ¡Es para todos!
    Para niños, para hombres, para mujeres, para corredores (o runners), para mujeres embarazadas, para después del parto, para personas mayores…Hay múltiples estilos, desde Yoga Nidra o Restorative para los más aficionados al descanso y la relajación, pasando por Yin, Hatha, Vinyasa, etc. hasta llegar a Asthanga, probablemente el más exigente físicamente. Incluso podéis hacer yoga en una especie de sala convertida en sauna a casi 40ºC con al menos 40% de humedad, lo que es llamado Bikram o Hot Yoga (para los que no quieren pagar al señor Bikram para utilizar su nombre). Particularmente, no estoy muy a favor del Bikram, pero ahí está la gracia del yoga, la clave es encontrar el estilo que más vaya contigo y con tu estilo de vida.

    Por último, hacer yoga no es incompatible con la práctica de otros deportes, es complementario y ambas prácticas se beneficiarán la una de la otra.

Si no lo has hecho todavía, ¡dale una oportunidad al yoga! No te decepcionará.

Yoga crossed legs position

*Si queréis más información acerca del Día Internacional del Yoga, otros Días Internacionales o simplemente para saber para qué sirven los Días Internacionales en general, podéis visitar www.un.org/es/events/yogaday

Guarda un minuto de silencio

Estás en la oficina, en modo multitarea, de un punto a otro de tu lista de qué hacer hoy, mañana, esta semana, este mes, en los próximos tres años… Mientras, te asaltan los e-mails, te secuestran tu bandeja de entrada y se ríen de tu fantástica lista de to-do’s que tan felizmente hiciste el día anterior antes de irte a la oficina (para tener tu día estructurado, bien organizado y sin sobresaltos), “¡ja!”.

Abres tu calendario de Outlook y ves todas las reuniones que tienes hoy, una detrás de otra. Te preguntas cuándo vas a poder hacer lo importante de tu lista, más lo urgente de tu e-mail.

Para bien o para mal, no te da tiempo de pensarlo mucho porque con un poco de suerte alguien te llama por teléfono o te manda un mensaje por Skype o cual sea el Messenger de la empresa.

Tu cabeza es un torbellino, donde todas estas cosas intentan abrirse paso a codazos para llegar al primer puesto de tu atención. Para añadir más ingredientes a este súper cóctel, hay más vida además de la oficina: intentas acordarte si cerraste la ventana de tu cuarto antes de salir de casa o si cerraste las puertas del coche (en mi caso era más, el candado de la bici)… Acuérdate también que Facebook te ha dicho esta mañana que es el cumpleaños de tu amigo del instituto y que le tienes que mandar un mensaje. ¿Has llamado a tu madre? Ayer se hizo tarde en la oficina y no la pudiste llamar.

¿Te resulta familiar la historia?

Era uno de esos días, como cualquier otro, con una reunión detrás de otra, donde la primera se alarga algo más de la cuenta y ya te están esperando en la segunda, en otra sala de reuniones, al otro lado de la oficina. Mi vejiga no entiende de reuniones y después de 2 horas de reunión, un té con leche y medio litro de agua, me dice que aunque el Papa esté esperando en la reunión, primero tengo que pasar por el baño. Voy al baño a toda prisa y con ese sentimiento de culpa, por lo tarde que es y por ser humana y tener que ir al baño, salgo disparada y subo las escaleras de la oficina corriendo. Unas escaleras monísimas, de madera, abiertas a toda la oficina. Ya llego, ya llego, ya casi estoy, ¡plof! Me caí, por supuesto (porque si fuera una historia de éxito tampoco tendría gracia contarla aquí). Media oficina se levantó de su sitio, para ver si las escaleras se habían cobrado su primera víctima mortal y para echarme una mano. Yo estaba bien, solo una espinilla magullada. Rápidamente intenté levantarme, recogiendo los pedazos rotos de mi dignidad. Saludé a la afición, como si fuera la reina de Inglaterra, mientras subía el resto de escalera y decía “estoy bien, estoy bien…”

Realmente, ¿estaba bien? Resumiendo, tenía el corazón a mil por minuto, la espinilla magullada, la cabeza en diez mil cosas: la escalera, la caída, la reunión,… Los asistentes a la reunión me miran con cara de preocupación. Pienso, ¿me miran para ver si estoy bien o es que tengo el pelo a lo afro después del movimiento brusco? ¿La blusa sigue en su sitio o estoy enseñando una teta? Chequeo rápido y disimulado. Todo en su sitio, bien. Mi jefe me pregunta: “¿estás bien?” Le digo que sí, pero yo diría que no. Caerme por las escaleras fue la puntilla a toda la situación pero sin tener que llegar a esos extremos, ¿afrontamos cada reunión o nueva tarea con el estado mental apropiado? ¿Estamos al 100% donde tenemos que estar o nuestra cabeza está todavía en lo que ya pasó o en lo que está por pasar?

¿Qué hacer para romper este patrón?

Guarda un minuto de silencio

Entre tarea y tarea, entre reunión y reunión, entre tarea y reunión, etc. Guarda un minuto de silencio.

La técnica es muy sencilla:

  •  Fija tu mirada en un punto (o cierra los ojos, si puedes hacerlo sin que en tu oficina piensen que te estás echando la siesta).
  • Respira prestando atención a tu tripa y como se hincha al inspirar y como se desinfla al expirar. Respira normalmente, no lo fuerces, no trates de alargar la respiración ni tomes más aire del que inhalarías normalmente.
  • No hace falta que lo cronometres, ni que te pongas una alarma en el móvil. Solo respira unas cuantas veces.
  • En este minuto no hay nada más que tengas que hacer, ni ningún sitio mejor donde puedas estar. No tienes que hacer nada salvo ser tú mismo.

¿Para qué sirve esto?

En un principio te puede sonar muy esotérico, muy rollo budista… “A esta chica le gustaba el yoga, ¿verdad? Se le ha ido la pinza: si mi problema es que no tengo tiempo, ¿cómo voy a perder más tiempo no haciendo nada?”

Cierto, me gusta el yoga.

Cierto, lo que te propongo es el starter kit de una técnica básica de meditación.

Sin embargo, no es una pérdida de tiempo. Todo lo contrario, es una forma de optimizar tu tiempo reduciendo tu nivel de estrés.

Imagina que vas a pasar la noche a un hotel. Abres la puerta de tu habitación, sueltas la maleta, miras a tu alrededor y en lugar suaves sábanas blancas de algodón egipcio, te encuentras unas sábanas amarillentas con sospechosas manchas y algún que otro pelo. ¿Serías capaz de descansar esa noche?

Lo mismo pasa en tu cabeza entre tarea y tarea. Si quieres tener una buena valoración en TripAdvisor, entre huésped y huésped, cambia las sábanas. ¿Cuántas veces relees un e-mail que ya has mandado cuando ya estás con otra cosa? ¿Cuántas veces miras el móvil estando en una reunión? ¿Cuántas veces tu cabeza se va a ese otro proyecto al que le tienes que dedicar más tiempo? En resumidas cuentas, ¿cuánto tiempo pierdes pensando en el pasado o en el futuro, en vez de estar en el momento presente, en tu reunión, en tu tarea de ahora?

Si estás algo más convencido, sigue leyendo para ver algunos ejemplos de cómo puedes implementar esto en tu oficina.

Cómo llevar el silencio a la oficina en una reunión

Si en tu empresa son abiertos de miras y crees que no te van a tomar por loco si lo propones, háblalo abiertamente y propón el experimento.

Yo descubrí el poder del silencio en mi curso de profesora de yoga. El profesor de filosofía nos esperaba en silencio a que todos llegáramos y nos sentáramos. Ahí llegábamos unos hablando con otros, otros mirando el móvil, otros en silencio pero la cabeza a saber dónde… El primer día nos dijo: “antes de empezar la clase, vamos a guardar un minuto de silencio”. Ahí vi empezar la magia: las conversaciones cesan, los móviles se dejan a un lado, los ánimos se aplacan… Y en un momento ahí estamos todos donde tenemos que estar, en clase de filosofía.

Instintivamente, cuando lideramos una reunión hacemos algo parecido. Guardamos silencio hasta que vemos que todo el mundo ha llegado y para hacer callar a los asistentes y empezar decimos algo como: ¿Estamos todos? ¿Empezamos? Ahora en lugar de empezar directamente, explícales el nuevo método de empezar una reunión. Pídeles que no miren el correo electrónico o el móvil.

Si tienes una presentación en PowerPoint (o lo que sea que vayas a presentar), haz que tu primera página proyectada sea totalmente en blanco. No el título de la presentación, o la fecha… Nada. Es fascinante lo que la mente puede hacer con poco. Habría gente que se pondría a pensar: ¿Está utilizando el nuevo template de la empresa o todavía el antiguo? ¿Por qué ha puesto el título en cursiva y azul marino? ¿Estamos a día 20 ya? Madre mía, pronto cierre de mes otra vez… Pónselo fácil, sobre todo al principio, con la práctica dará igual que haya un elefante rosa en la sala para que seáis capaces de hacerlo. Otra opción es no proyectar nada hasta que hayáis terminado el ejercicio, pero luego te arriesgas a tener que perder 5 minutos luchando con las tecnologías, el proyector, el tamaño de la pantalla, etc. Y perder el momentum del ambiente que acababas de generar con el minuto de silencio, por añadido.

¿Crees que no puedes hablarlo abiertamente en la oficina sin que te tomen por loco, por bruja e intenten quemarte en la hoguera? No hay necesidad de arder, todavía hay algunos trucos que puedes implementar:

  • Mantén la primera página de tu presentación en blanco, no expliques por qué, la mayoría no le dará ninguna importancia.
  • Pide que durante la reunión dejen a un lado teléfonos móviles y cualquier otro material no concerniente a la reunión, por respeto no solo a ti que presentas, sino al resto de integrantes de la reunión.
  • Guarda silencio, instintivamente los demás te seguirán. Sí hay alguien despistado míralo fijamente hasta que capte tu atención y guarde silencio también.
  • Probablemente, no puedas alargarlo un minuto entero, pero no importa, lo importante es que no empieces la reunión en un entorno de agitación.
  • Si todavía esto te parece complicado de implementar, no te preocupes. La intención no es cambiar el mundo, sino ayudarnos a nosotros mismos primero. Antes de una reunión, normalmente vamos unos minutos antes a preparar todo: que funcione el proyector, la pantalla, la presentación, el entorno, nuestro sitio, donde nos vamos a sentar o si vamos a presentar de pie… Añade un minuto de silencio a esta rutina. Cuando todo el mundo llegue, lo importante es que tú estés bien independientemente del estado en el que vengan los demás.

Cómo llevar el silencio a tu cabeza estando en la oficina

Si no eres el que lidera la reunión pero solo un asistente, guarda este minuto de silencio en tu sitio o ve al lugar de la reunión algo antes de que empiece y guarda silencio allí.

Hay otras formas de desconectar entre tarea y tarea que todos conocemos, ir a tomar un café, la hora de la comida, ir al baño, para algunos salir a fumar… El minuto de silencio es solo una forma más, incluso compatible mientras hacemos estas otras pausas.

Si estamos en nuestro sitio, la forma más fácil de conseguir este minuto de silencio, sobre todo al principio, es cerrando los ojos. Sin embargo, entiendo las dificultades que esto puede acarrear. No sólo para mantenernos despiertos si es temprano en la mañana, pero estéticamente si nos ven nuestros compañeros o nuestro jefe. ¿Qué podemos hacer entonces? Abre un e-mail en blanco y fija tu mirada en él (si alguien te ve pensará que estás concentrado pensando en qué escribir). Puedes fijar tu mirada en una página en blanco de tu cuaderno de notas, puedes mirar por la ventana si tienes suerte de tener una cerca, o simplemente en cualquier objeto en frente tuyo que no se mueva.

Si el ambiente es demasiado bullicioso a tu alrededor, simplemente ve al baño o a algún otro lugar tranquilo de la oficina y guarda silencio allí. No lo podrás hacer muy frecuentemente a lo largo del día, pero elige las tareas que son más diferentes entre sí o los momentos en los que te encuentres más estresado.

Guardar un minuto de silencio es una técnica muy sencilla que sin embargo, proporciona cambios muy rápidos en los niveles de estrés y el grado de concentración.

No desesperes ni abandones si mientras estás intentando guardar silencio, vienen pensamientos a tu mente. Es normal, cuando ocurra solo intenta volver a prestar atención a tu respiración. Al principio te costará más, pero con la práctica se hará más sencillo.

Los ejemplos propuestos son en el entorno de la oficina, pero puedes aplicarlo a cualquier otro momento de tu día o en cualquier otra profesión.

Haz la prueba y cuéntame tu experiencia,¿qué puedes perder? Sólo un minuto y mucho que ganar.