Feliz en el trabajo: realidad o utopía. 15 Consejos para ser más feliz.

Unas macetas siempre alegran

¿Se puede ser realmente feliz en el trabajo? Se terminó Agosto y para muchos supone “la vuelta al cole”. Vuelta a la dura realidad. Se acabaron el despertar sin que suene la alarma del móvil, los atardeceres en la playa, los mojitos en una terraza…

Feliz en la playa
Feliz en la playa

Para muchos volver a la rutina diaria puede ser un castigo mortal, para otros no tanto. A lo mejor no has podido todavía disfrutar de vacaciones siquiera. Sea cual sea tu caso, la realidad es que ser feliz en el trabajo para muchos es una utopía.

Muchos piensan que el trabajo no puede ser divertido, sino ¡no se le llamaría trabajo! Trabajamos porque hay que pagar las facturas. Vamos, pasamos el tiempo lo mejor que podemos, mirando el reloj de la pantalla cada 5 minutos, deseando que llegue la hora y nos podamos levantar de la silla y salir de ese lugar para poder empezar con nuestras vidas.

No estoy de acuerdo. Ser feliz en el trabajo debe ser una realidad, uno de nuestros objetivos en la vida. Pasamos al menos 8 horas diarias trabajando, más el tiempo en el desplazamiento, más la hora del almuerzo. Eso es mucho tiempo al día para estar infeliz.

Tampoco quiero pintar el ir a trabajar como un cuento de hadas. No se puede ser feliz en el trabajo siempre. Del mismo modo, no puedes estar feliz todo el tiempo en general. La felicidad es un estado de ánimo y como todo en esta vida, es pasajero. La felicidad no es eterna pero podemos trabajar en ella como en este otro post escribí. ¿Qué hacer para ser más feliz en el trabajo? Aquí tienes algunos consejos:

1. Si no te gusta tu trabajo, déjalo.

Este puede ser el consejo más radical, pero por ello quiero ponerlo al principio. Hay muchas pequeñas cosas que pueden mejorar nuestra felicidad en el trabajo, pero si eres realmente infeliz, si no te gusta lo que haces, si estás en un ambiente destructivo, si no encajas con tus compañeros, con tu jefe, con la visión de la empresa, simplemente puede ser que no sea tu sitio.

Esto no significa que lo dejes todo de repente. Aunque si tienes los recursos económicos suficientes, no lo descartes. Tu salud mental y física valen más que unas cuantas nóminas. El simple hecho de aceptar que vas a dejar tu trabajo y empezar la búsqueda de uno nuevo, te dará una gran felicidad. Eso sí, sé serio en el proceso. Dedica un tiempo cada día a la búsqueda activa de empleo. Buscar trabajo es un trabajo en sí mismo. Probablemente lo último que te apetezca después de un mal día en el trabajo es ponerte a buscar otro, aunque suene contradictorio.

Actualiza tu currículum, ponte en contacto con headhunters, busca empleos cada día, … Si salir de donde estás es tu meta, nadie salvo tú puede sacarte de ahí.

Si no sale a la primera, ¡sigue intentándolo! No te rindas, hay luz al final del túnel.

¡Lo dejo!
¡Lo dejo!

2. Descansa

Intenta dormir 8 horas diarias. Esto puede sonar tan utópico como ser feliz en el trabajo, pero debemos hacer que sea una prioridad.

Si no descansas ni duermes lo suficiente, estarás agotado, aumentará tu nivel de estrés, tendrás más dificultades para concentrarte en tus tareas, te hará más lento a la hora de realizarlas y en general, estarás de peor humor. Es la receta perfecta para no ser feliz.

Si no puedes hacerlo todos los días entre semana, hazlo al menos un día. Los miércoles no veas ninguna serie en Netflix y vete a dormir. De igual forma que tienes unos días reservados para ir al gimnasio o quedar con alguien, reserva un día para dormir.

A dormir!
A dormir!

Es difícil conseguirlo, pero por experiencia propia te digo que merece la pena. En un momento de mi carrera trabajaba tantas horas y mi trabajo estaba tan lejos que literalmente me quedaba poco tiempo para hacer nada más, ni siquiera dormir. Acababa destrozada los viernes y me pasaba el fin de semana durmiendo para compensar y descansar. No hace falta decir que no era muy feliz. Merece la pena dormir un poco más entre semana y disfrutar más de tu fin de semana haciendo algo más que dormir. Lo que me lleva al siguiente punto:

3. Pon límites

Di “NO”. Este es uno de los puntos que personalmente me resultan más difícil de ejecutar. Si dices No a algo te sientes culpable, incluso egoísta. Todo te parece importante y necesario y quieres ayudar a los demás y a tu empresa. Ahora bien, ¿te estás ayudando a ti mismo? Si tu plato está ya lo suficientemente lleno, no lo reboses sólo por tu miedo a defraudar. Acabar estresado, con un burn-out, quemado o hasta el punto de querer dejar la empresa, no ayuda a nadie, ni a tu empresa, ni a tus compañeros y sobre todo a ti mismo.

Un punto de vista que me ayuda a decir No es la siguiente frase de Carson Tate:

Remember, every time you say Yes to one thing, you are saying No to something else. (Recuerda, cada vez que dices Sí a algo, estás diciendo No a otra cosa)

El tiempo es limitado, no podemos decir Sí a todo. Acabaremos no haciendo otras cosas en nuestro trabajo que realmente son importantes para nosotros o alargando nuestra jornada laboral, por lo que estaremos diciendo No a pasar tiempo con nuestra familia o amigos, a hacer deporte o a dormir esas 8 horas diarias.

Just say No
Just say No

4. Prepárate y habla con tu superior

Si no eres feliz en el trabajo, hay muchas cosas que estarán en tu mano para poder cambiarlas, para otras necesitarás la aprobación de tu jefe. Pídele una reunión “1 to 1” pero antes prepárate bien:

  • Haz una lista con tus tareas
  • Al lado de ellas añade 3 columnas:
    • Importancia (Alta, media, baja),
    • Tiempo que requiere realizarla (mucho, medio, poco)
    • Preferencia (si te gusta mucho, medio o poco)
  • Lo que tenga poca importancia, te lleve mucho tiempo y además no te guste tiene que desaparecer de tu lista de tareas

Esto te ayudará a aclarar tus ideas e ir más preparado a la reunión. El llevarlo por escrito (mi preferencia siempre es en Excel por deformación profesional) te ayudará no sólo a la hora de revisarlo con tu jefe, sino que también le puede ayudar a tu jefe como base para que tu propuesta se apruebe si él tiene que presentarlo ante Recursos Humanos o ante su jefe.

Aprovecha para hablar no sólo de las tareas que te hacen infeliz y para establecer prioridades sino también de otras cosas que te ayudarían a ser más feliz en el trabajo, como la posibilidad de trabajar algún día desde casa, o salir antes los miércoles para poder llevar a tu hijo al entrenamiento de fútbol, o cambiar la orientación de tu mesa para tener más luz natural… A lo mejor no consigues todos tus puntos, pero el No ya lo tienes si no lo intentas.

Reúnete con tu jefe
Reúnete con tu jefe

5. Haz algo interesante antes de ir a trabajar

Si no duermes tus 8 horas diarias y como yo no eres de los que les gusta madrugar, este puede ser un punto complicado. Yo solía poner el despertador en el teléfono y luego darle a posponer o snooze unas cuantas veces antes de poder realmente levantarme. Acababa arreglándome corriendo y corriendo ir a trabajar. Llegaba a la oficina ya estresada. Desayunaba en la oficina, pero mientras miraba e-mails o era interrumpida por compañeros que necesitaban algo. Esto no ayuda a ser feliz en el trabajo.

Pon el despertador y levántate cuando suene (bueno, un snooze es válido, pero sólo uno). Dedica el tiempo necesario para no tener que estar estresado desde primera hora de la mañana.

Intenta hacer algo interesante antes de ir a trabajar: desayuna en casa mientras ves o lees las noticias, sal a correr, medita, practica yoga o algún otro deporte que te guste o simplemente sal algo antes de lo normal de casa para dar un pequeño paseo antes de encaminarte a la oficina en coche o en transporte público.

Esto te ayudará de la siguiente forma:

  • Por la noche te sentirás mejor con la idea de levantarte por la mañana no para ir directamente a trabajar sino para hacer algo que te gusta. Te ayudará a ver que haces más cosas en tu vida aparte de trabajar.
  • Al sonar el despertador serás capaz de apagarlo realmente al tener una motivación
  • Llegarás al trabajo más feliz y relajado, lo que ayudará a que tu día siga en ese estado de ánimo

6. Toma descansos

Pero intenta que no sean para fumar. Estamos intentando ser más feliz en el trabajo, pero no a costa de la salud.

Estira las piernas, pasea por la oficina para tomar un café o un té o ir a por agua. Puede parecer poco productivo, pero tomarse un minuto hace mano de santo, reduce nuestro estrés, nos aclara las ideas y en definitiva nos hace más felices.

Coffee break
Coffee break

7. No comas en tu mesa

Relacionado con el punto anterior, nunca comas en tu mesa (o hazlo lo menos posible). Nuestra mente necesita desconectar y es bueno cambiar de ambiente y socializar con los compañeros

8. Aléjate de cotilleos y gente negativa

¿Socializar con todos tus compañeros? Si eres afortunado, a lo mejor sí puedes, pero en toda empresa como en cualquier sitio en esta vida, habrá gente de la que es mejor no rodearse. Aléjate de cotilleos, sólo envenenan el ambiente. Lo más difícil, ignora los cotilleos que sean sobre ti. Para ello hay 2 frases que siempre me ayudan:

Lo que piensen los demás de ti, no es asunto tuyo.

No le puedes gustar a todo el mundo, no eres una croqueta

Aléjate de gente negativa. Todos hemos tenido alguna vez a ese compañero que se queja por todo, que todo le parece mal, que parece que odia la empresa y que hace que te preguntes por qué no busca otro empleo y se va. Son lo que llamamos un agujero negro. Si tú eres feliz en el trabajo, o dejes que te contagie su negatividad.

Cotilleo
Cotilleo

9. Ten un mejor amigo en el trabajo

La vida simplemente es mejor cuando estamos rodeados de amigos. Ser más feliz en el trabajo es fácil si tienes a alguien en quien confiar, para hablar (no cotillear), para compartir tareas, para tomarte ese café…

Tú y tu mejor amiga
Tú y tu mejor amiga

10. Haz deporte

Como mencioné antes, hazlo antes de ir a trabajar (si no te cuesta mucho madrugar), aprovecha la hora de la comida si tienes suficiente tiempo o hazlo después de trabajar. Hacer deporte genera estamina, lo que nos hace más felices y ese efecto hormonal lo podemos arrastrar hasta el trabajo.

También te dará una sensación de logro y eliminará la sensación de que solo vives para trabajar.

11. Aprovecha el tiempo de transporte

Si viajas en transporte público aprovecha ese tiempo para hacer algo que te guste como leer, escuchar música o para aprender algo nuevo: un idioma con Duolingo, ve un video de TED, escucha podcasts, … Abandona Facebook e Instagram por un rato.

Si conduces estarás más limitado pero siempre puedes cantar o simplemente escuchar tu música favorita. Yo era de los que cantaba a todo pulmón en medio del atasco. Se me hacía mucho más llevadero.

Con la bicicleta en Ámsterdam era más complicado hacer algo más aparte de pedalear. Si eres un afortunado como yo y puedes ir en bici al trabajo, aprovecha para hacer algo de meditación. No me refiero al Om ni a cerrar los ojos mientras conduces, sino a vivir el presente. No pienses en la reunión que tienes a las 9 sino aprovecha para mirar a tu alrededor, disfrutar del paisaje, del aire que respiras, fíjate en ti mismo y en la forma que pedaleas, izquierda, derecha… Llegarás mucho más relajado al trabajo.

12. Haz que tu entorno sea agradable

A lo mejor no tienes el mejor sitio de la empresa, ni estás cerca de una ventana pero si no puedes cambiar tu sitio y tener luz natural, al menos puedes hacer algunas cosas para que sea más agradable:

  • Mantén tu sitio ordenado: intenta que tu mesa no esté llena de papeles, carpetas y demás. Antes de irte cada día, recoge y ordena para que al día siguiente no te tengas que enfrentar a una selva sin machete antes de poder siquiera sentarte.

    Desorden = infelicidad
    Desorden = infelicidad
  • Ten fotos o recuerdos de algún sitio que te rememoren momentos felices
  • Ten una planta: lo ideal sería que tu empresa tuviera algunas plantas alrededor. Si no es el caso, consulta si puedes llevar una propia.

    Unas macetas siempre alegran
    Unas macetas siempre alegran

13. Aprende algo nuevo

Una de las razones por las que no te sientas feliz en el trabajo, puede ser porque te encuentres estancado. Como seres humanos, para ser felices, necesitamos estar rodeados de un ambiente de crecimiento.

Nunca dejes de aprender cosas que te ayuden a evolucionar profesionalmente. Aprender en sí proporciona felicidad si a ello le añadimos el tener un propósito, será la receta perfecta para ser feliz en el trabajo.

14. Ten un plan de carrera

Ten un plan de carrera, dentro de tu empresa o fuera de ella. Piensa en lo que quieres hacer y dónde quieres estar en 1, 2 o 5 años. Muchas cosas pueden pasar por el camino y siempre puedes cambiar de opinión, pero el tener una meta, ayuda a ser más felices.

Una vez que lo tengas claro, discútelo con tu superior. Si él no sabe dónde quieres estar ni cuáles son tus motivaciones, no esperes que te lea la mente y te ofrezca el ascenso que estabas esperando. A lo mejor te imagina en un entorno totalmente diferente que no es lo que tú quieres para ti.

15. Sonríe

Es uno de mis 10 Mandamientos. La mayoría de las veces el ser o no felices está en nuestras propias manos, en nuestra actitud. No seas el compañero negativo que comentábamos antes.

Sonríe y es mucho más probable que te sonrían de vuelta.

Llega a la oficina con una sonrisa e intenta que no se te estropee durante el día.

¡Sé muy feliz en el trabajo! Espero que estos consejos te ayuden. ¿Tienes algún otro consejo? ¡Escríbelo en los comentarios!

Sonrisa
Sonrisa

Dónde practicar yoga

Amstelpark, parque en Ámsterdam

Este post sobre yoga y cómo y dónde practicarlo es para ti si:

  • Has leído mi post sobre las razones por las que hacer yoga y te ha picado el gusanillo (o te ha salido la vena yogi sin mi colaboración) y te preguntas por dónde empezar.
  • Has intentado practicar yoga, pero no ha acabado de cuajar en ti.
  • Eres un habitual del yoga y te gusta leer sobre el tema.
  • Eres alguno de mis familiares o amigos a los que no les interesa el yoga mucho, pero que me siguen en mis aventuras por el mundo. Hay que ver lo que la gente hace por amor…

¡Este post es válido para todo el mundo! ¡Al igual que el yoga!

Una de las cosas buenas del yoga es que para practicarlo, no necesitas invertir en mucho equipamiento. Solo necesitas ropa de deporte cómoda y flexible. Ni siquiera necesitas zapatos porque se practica descalzo. Si vas a algún gimnasio o estudio probablemente te facilitarán todo el equipo necesario como esterilla, cinturón, bloques, cojines, manta, etc. Si lo haces por libre, al menos necesitarás una esterilla para poder practicarlo medianamente bien.

Esterilla de yoga de viaje: Yogo Mat
Esterilla de yoga de viaje: Yogo Mat

En casa

Hoy en día hay tantas aplicaciones, vídeos de youtube, para la videoconsola, etc. que te plantearás ¿para qué necesito pagar en cualquier sitio si lo puedo practicar en casa tranquilamente?

Puede ser una buena opción si tienes la experiencia suficiente para realizarlo sin supervisión y sobre todo mucha fuerza de voluntad. También puede ser una buena alternativa si estás empezando y quieres probar antes de comprometerte a algo más serio.

Si lo tuyo son las apps e introduces “yoga” en el buscador de la store de tu teléfono, encontrarás literalmente cientos de aplicaciones. Mi favorita es “Yoga Studio” aunque sea de pago. Tiene diferentes niveles y puedes ajustar la clase dependiendo del tiempo que tengas o en qué área del cuerpo te quieres centrar. Si lo que buscas es algo que te ayude en tu meditación, también hay incontables apps. Yo utilizo “Insight Timer” que es muy sencilla y gratuita.

Yoga Studio app
Yoga Studio app

Si prefieres tirar de Youtube, puedo recomendar los vídeos de mi profesor en la India, Deepak Kumar para mi escuela Siddhi Yoga. Yoga para beginners en 30 sesiones:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLRv9gbbULWG1HrARbyyI-zTgwEKMRjIHW

En el pasado también utilicé mi Nintendo Wii para hacer yoga en casa, con Wii Fit y la Balance Board podía hacer yoga con al menos algunas instrucciones de la máquina diciéndome si lo estaba haciendo bien o mal.

Ventajas:

  • Flexibilidad de tiempo y horarios
  • Barato

Desventajas:

  • No hay supervisión: te puedes hacer daño o hacer algo incorrectamente sin saberlo. Puede que no te duela ahora, pero te puedes estar haciendo más daño que bien.
  • Procrastinar: lo más difícil a la hora de practicar cualquier deporte es empezar. Si llegas a casa después de un largo día de trabajo y antes de tropezarte con la esterilla de yoga, te encuentras con el sofá, es muy probable que este último te abduzca y sea imposible levantarse de él en toda la tarde.
  • Falta de espacio o del equipamiento necesario: teniendo una esterilla podrás hacer muchas cosas pero habrá momentos en los que eches en falta unos bloques cuando no llegues al suelo, un cinturón… o simplemente no tengas el espacio necesario. Por ejemplo, cuando vivía en Ámsterdam no tenía ninguna pared lo suficientemente despejada para ponerme a hacer un headstand y tampoco quería dañar ninguna pared o cargarme alguna lámpara…

En el parque / con la naturaleza

Hacer yoga rodeado de naturaleza puede ser una experiencia súper relajante y totalmente diferente.

Muchos profesores de yoga que no tienen su propio estudio o acaban de empezar, organizan eventos en parques o si eres de los afortunados de vivir en la costa, también en playas. ¿Cómo encontrarlos? En este caso Facebook será tu mejor aliado. Busca eventos cerca de donde te encuentres.

Amsterdamse Bos, parque en Ámsterdam
Amsterdamse Bos, parque en Ámsterdam

Ventajas:

  • Posiblemente más barato que hacerlo en un gimnasio
  • Hacer deporte al aire libre

Desventajas:

  • El tiempo: no se puede controlar. Lo mismo te toca un día soleado que te llueven chuzos de punta y en invierno, a lo mejor no es lo más recomendable.
  • Continuidad: es difícil encontrar grupos que se reúnan habitualmente. Lo más normal es encontrar solo eventos.
  • Equipamiento: es probable que tengas que llevar tu propia esterilla, por lo que te encontrarás con las mismas limitaciones que si lo practicas en casa. No te olvides de llevar agua y dependiendo del sitio a lo mejor necesitas gafas de sol, crema solar o repelente de mosquitos.

    Playa en Malasia
    Playa en Malasia

En centros comunitarios

Los ayuntamientos cada vez se preocupan más por la salud de sus vecinos. Pese a los recortes, es posible que tu ayuntamiento organice clases de yoga. Sobre todo las hay para la 3ª edad. ¿Demasiado mayor para empezar a hacer yoga? ¡El yoga es para todos! Además, es especialmente beneficioso para personas con problemas en las articulaciones y para mantenerse flexible. Restorative yoga puede ser la mejor versión para este grupo. Esto combinado con ejercicios de respiración y saldrás de clase sintiéndote 10 años más joven.

Ventajas:

  • Barato: este tipo de actividades suelen estar subvencionadas por el ayuntamiento
  • Proximidad: probablemente puedas encontrar algo cerca de casa

Desventajas:

  • Papeleo: como cualquier trámite gubernamental, seguramente tendrás que rellenar un millón de formularios antes de conseguir plaza.
  • Inflexibilidad: no encontrarás muchas opciones de días y horarios.
  • Equipamiento: salvo que tu ayuntamiento nade en la abundancia, no esperes los últimos modelos de esterillas y tés antioxidantes mientras esperas a empezar la clase.

En gimnasios

De entre todas las opciones, esta es la más común.

Ventajas:

  • Fácil de encontrar: afortunadamente, nuestras ciudades están plagadas de gimnasios, donde te puedes apuntar fácilmente y con un poco de suerte con alguna oferta.
  • Lo puedes combinar con otras clases por el mismo precio: la forma más habitual es la suscripción a un gimnasio por meses que te da derecho a utilizar las máquinas y participar en todas las clases que quieras. Si no quieres practicar yoga en exclusiva, pero te apetece alternarlo con clases de zumba, correr en la cinta o nadar en la piscina, esta será la opción más barata.
  • Equipamiento: no solo dispondrás de esterillas y demás, sino que además te puedes beneficiar del resto de instalaciones del gimnasio como vestuarios, taquillas, duchas, etc.

Desventajas:

  • Falta de atención personal: a menudo las clases cuentan con alrededor de 30 personas o incluso más. Sólo guiadas por un profesor y sin ningún ayudante. Es poco probable que el profesor te pueda prestar atención individualmente o corregirte en alguna postura si es necesario.
  • Falta de profesional especializado: a lo mejor tienes suerte y hay un profesor genial en tu gimnasio, pero lo más probable es que tu profesor además de yoga tenga que dar clases de spinning, aquaerobic o bodyjam. Te enseñará las posiciones o asanas con su mejor intención pero no será lo mismo que una persona que se dedique exclusivamente al yoga.
  • Asanas sí pero filosofía no: practicar yoga es algo más que hacer una secuencia de posturas o asanas. Si quieres aprender algo más sobre su filosofía, cantar mantras, recitar “OM”, aprender sobre Shiva y Ganesha, hacer ejercicios de respiración, aprender técnicas de relajación, meditación, etc. el gimnasio no será el lugar.
    Clase de yoga
    Clase de yoga


En un estudio

Este es mi lugar favorito y una de las razones por las que me enganché al yoga definitivamente.

Ventajas:

  • Atención personal: en un estudio las clases suelen ser pequeñas con 10 o 15 personas máximo. Yo he llegado a tener clase solo con otra persona además de la profesora. En este tipo de entorno, el profesor puede prestar más atención a cada alumno y te corregirá o te dará consejos más veces.
  • Profesor especializado: a diferencia del gimnasio, el profesor de yoga aquí dedica su vida a enseñar yoga y eso se nota. Enseñan con una pasión bastante contagiosa. Creo que ser profesor de yoga es vocacional y nadie enseña mejor que alguien al que le encanta lo que hace. Aquí tendrás todo el pack, no solo asanas, pero filosofía, respiración, meditación, técnicas de relajación…
  • Equipamiento: probablemente el equipamiento más especializado lo encontrarás aquí: las mejores esterillas, bloques, cinturones, sillas, cojines, mantas, … todo lo que puede llegar a hacer falta para ayudarte en tu práctica debería estar allí.
  • Ambiente: practicar yoga en un gimnasio puede estar bien, pero es difícil relajarse durante “Savasana” mientras en la clase de al lado el profesor de spining grita “venga, arriba, ¡más rápido!” al ritmo de música tecno (true story, vivido en mis propias carnes). En un estudio el ambiente es diferente, no estará totalmente insonorizado del mundo exterior, pero encontrarás que el profesor pondrá una luz especial dependiendo del momento de la clase, probablemente tenga una decoración especial con Ganeshas y Shivas alrededor, velas… Mi profesora además ofrecía té, no durante la clase pero sí en su pequeña cocinita antes o después. Te sientes más como en casa y si una de las razones por las que quieres hacer yoga es relajarte, nada como sentirte como en casa para hacerlo.

Desventajas:

  • Precio: hay que reconocerlo, las clases de yoga no son baratas.

    Equipamiento para practicar yoga
    Equipamiento para practicar yoga

Profesor particular

Con un profesor particular, tendrás varias opciones sobre el “dónde” practicar yoga. Puede ser en su casa, en la tuya, en su estudio (si lo tiene) o podéis quedar en un sitio público como un parque. Las ventajas y desventajas serán las mismas que en un estudio. La diferencia será el trato personal, ya que en este punto él o ella tendrán toda su atención en ti y como desventajas, probablemente serán el equipamiento (será difícil que te pueda prestar todo lo necesario salvo que sea en su casa y realmente tenga de todo) y el precio (las clases de yoga no son baratas).

De viaje (hotel, playa…)

Ahora que estamos en época estival, muchos de vosotros todavía estaréis de vacaciones o planeando hacerlo. Cuando estás de vacaciones, practicar yoga te dará un punto extra de relajación.

Muchos de los hoteles hoy en día, ofrecen clases de yoga para sus huéspedes, a menudo aquellos situados en la playa. ¡Qué mejor manera de empezar o acabar el día que haciendo yoga en la playa mientras ves el amanecer o la puesta de sol!

Si es la primera vez que practicas yoga, puede ser un momento genial para empezar. Además, te tomarás ese helado después con menos cargo de conciencia. Si, por el contrario, ya eres un regular, te servirá para no perder el ritmo en tus clases.

Otra ventaja es que tendrás un momento para ti. Normalmente viajamos con nuestra pareja o amigos y estar las 24 horas del día con la misma persona puede provocar momentos de tensión. Utiliza el yoga para dedicar un tiempo en exclusiva para ti y volverás con energías renovadas al “estrés” de las vacaciones.

También puede ser que viajes, pero que sea por motivos de trabajo. Ahí, seguramente te encuentres con un tiempo en el hotel en el que estés solo y ya hayas revisado todos tus e-mails. Aprovecha el gimnasio del hotel para hacer yoga o incluso en tu habitación (¡en ese caso no olvides llevar tu esterilla de viaje!)

Hotel en la playa
Hotel en la playa

En la oficina

Cada vez hay más empresas que tienen espacio suficiente en sus instalaciones para proveer clases para los empleados o incluso su propio gimnasio.

Ventajas:

  • Esta es una opción fantástica porque no te tienes que desplazar de un sitio a otro y sirven como “team building” a la empresa también.
  • Además los precios son más baratos que un gimnasio o incluso puede que sea gratuito.

Desventajas:

  • A lo mejor no te apetece hacer “team building” con tus compañeros o jefes más. A lo mejor los ves ya el suficiente tiempo durante el día como para compartir este momento con ellos también.
  • Dificultad para relajarse: estar en el mismo espacio en el que trabajas, puede que haga que te sea más difícil relajarte. Es difícil concentrarse si ese reporte que tienes que presentar o la reunión que tienes luego, no paran de venirte a la mente.

En otro artículo, explicaré qué ejercicios puedes hacer en la oficina sin necesidad de tener toda una clase para ti, sino en tu propia silla.

¡En cualquier parte!

Como habéis visto, las opciones donde practicar yoga no son ilimitadas pero son muchas. ¡No hay excusas!

Sin embargo, os voy a contar otro secreto de donde practicar yoga. Yoga significa estar presente. Vivir el momento. No quedarse pensando en qué pasó ayer y por qué pasó ni donde estaremos mañana. Lo que existe es solo el ahora y la mayor parte del tiempo se nos escapa de las manos. Así que aprovecha cada momento del día para estar presente. Cuando estés andando camino de la estación para ir al trabajo, no vayas andando con el móvil, ni pensando en el trabajo. Disfruta el momento, presta atención en cómo caminas, un paso, luego otro, siente la brisa en tu cara, mira a tu alrededor, la naturaleza, el tráfico, los que caminan contigo… Hazlo y estarás practicando yoga.

Vive el momento, siente tus pasos
Vive el momento, siente tus pasos

¡Yoga se puede hacer en cualquier parte!

¿Cuál es tu sitio favorito?