Qué llevar en la mochila para viajar por Asia durante meses

Mochila Osprey

Cuando te decides a dejarlo todo y viajar por un tiempo incierto, hay 2 cosas fundamentales que tienes que hacer. La primera, empaquetar toda tu vida y llevarla a alguna parte y la segunda, decidir qué debes meter en tu mochila para irte de viaje. Afortunada o desafortunadamente, muy pocas cosas de tu vestuario habitual te valdrán para este tipo de viajes (salvo que hayas hecho algo parecido antes o te gusten los viajes de aventura).

Para esta experiencia, en mi caso, que no había ido de mochilera en mi vida, tuve que hacer mucha investigación por internet, pregunté muchísimo a amigos más expertos que yo en estos temas e hice muchas visitas a tiendas de deportes, sobre todo de las especializadas en actividades al aire libre. Si estás pensando en hacer algo parecido, espero que este post te sirva de ayuda, pero haz como yo y lee muchos otros. Encontré extremadamente útil la web www.herpackinglist.com, especializada en chicas. No es por ser sexista, pero hay algunas cosas que necesitamos diferentes, por ejemplo, los artículos de aseo personal. Cuando te vas por meses, saber el número de tampones que te tienes que llevar y si es fácil encontrarlos por ahí, es un tema importante.

Mochila preparada (con la ropa de invierno también)
Mochila preparada (con la ropa de invierno también)

 

La mochila

La mochila es el primer elemento sobre el que te tienes que decidir. Es mejor poner un límite desde el principio, lo que entre en la mochila se viene conmigo, lo que no, se queda.

Mi mochila es una Osprey Sirrus de 36 litros. Para lo que veo por ahí, se puede considerar “pequeña”, pero tenía claro que prefería sacrificar equipaje en favor de la salud de mi espalda. Además, cuanto más grande sea la mochila o la maleta, más cosas meterás en ella y lo sabes. Somos especialistas en no parar hasta ocupar todo el espacio libre posible. Tiene diferentes bolsillos y compartimentos. Se puede abrir tanto frontalmente como por la parte superior. Nada fuera de lo común, es una mochila de lo más típica para estos casos.

Lo que aprendí respecto al mundo de la mochila en mis infinitas visitas a tiendas de deportes, es que no importa tanto la marca de la misma sino como se adapta a ti. La mochila por muy “pequeña” que sea va a pesar, por lo que es súper importante que te sientas cómodo con ella y no la quieras tirar por un puente a los 2 minutos de llevarla. ¿Cómo encontrar la mochila perfecta? Probando muchas. Hablas con el dependiente, le dices los litros que más o menos estás buscando, te enseña modelos y vas probando, pero con una particularidad: te ponen un peso dentro de la mochila para que te hagas una idea real. Ajustas todas las correas y ¡a pasear un rato por la tienda!

Normalmente hay modelos para hombres, otros para mujeres y otros que son unisex. El peso, primordialmente, se localizará en las caderas, no en los hombros, por lo que normalmente hacen diseños diferentes. Desafortunadamente, el diferente diseño viene acompañado de diferentes colores dependiendo del sexo también, dejando los azules oscuros, el negro, el gris y otros tantos tonos discretos para los hombres y llenando la sección de mujeres de colores fosforitos, naranjas chillones y rosas. Inevitablemente, la mochila se va a manchar: vuelos, transporte público, lluvia, simplemente dejándola en el suelo… ¿Quién en su sano juicio quiere llevar algo en la espalda donde las manchas se vean a un kilómetro de distancia? Aparentemente, los fabricantes de mochilas (como muchos otros) piensan que las mujeres de verdad seguimos el “antes muerta que sencilla” o en este caso “antes sucia que sencilla”. Mi mochila es azul claro chillón y la funda para cuando llueve verde aún más chillón si cabe. Sin comentarios. Dejaré mi lucha sobre los colores y el sexo de la persona para otro momento.

Mochila Osprey
Mochila Osprey

¿O mochilas?

Una vez tuve mi mochila, me di cuenta de que iba a necesitar algo más. No vas a ir todo el día con una mochila de 36 litros a la espalda. Habrá días que salgas a cenar, o de excursión, o pasarás 1 día o 2 fuera de tu alojamiento habitual, etc. Para esos momentos, necesitas un bolso o una mochila más pequeña. Yo me decanté por otra mochila:

  • Pacsafe Metrosafe LS350: una mochila antirrobo de 15 litros. ¿Qué la hace especial para que no te puedan robar? Tiene 2 bolsillos con cremallera, estas cremalleras tienen un sistema especial de cierre que se lo pone más difícil a los carteristas para que te puedan abrir la mochila en un descuido. El fondo y la parte frontal vienen reforzados con una malla metálica, así como las asas para que no te puedan simplemente rajar la mochila y vaciar el contenido o darte el tirón. Incluso la puedes atar a un poste o una silla para extra seguridad. Tiene varios compartimentos, uno de ellos especialmente diseñados para la cartera que tiene tecnología RFID, para que no te puedan copiar los datos de tus tarjetas bancarias. Además, tiene un bolsillo para un ordenador de hasta 13″ y otros compartimentos para el teléfono, las llaves, etc. En general es muy cómoda y práctica. ¡Estoy muy contenta con esta compra!

Y como 2 mochilas no eran suficientes otra más:

  • Osprey Ultralight Stuff Pack: es una mochila muy ligera que se puede plegar y se queda del tamaño de un monedero. En principio iba a ser mi única “daypack”, pero por motivos de seguridad, adquirí la Pacsafe y esta de todas formas me la traje porque es muy útil para cuando sólo sales a dar una vuelta y no necesitas tanta seguridad o para ir al supermercado y no utilizar tantas bolsas de plástico.

    Pacsafe y Osprey mochila
    Pacsafe y Osprey mochila

Documentación

  • Pasaporte: para la mayoría de los países, necesitas que sea válido para los próximos 6 meses, así que si planeas viajar por un tiempo, asegúrate que tiene al menos un añito de validez.
  • Cartilla de vacunación: dependiendo de los países a los que vayas y la duración del viaje necesitarás unas vacunas u otras, algunas no son obligatorias, solo recomendadas. Hepatitis A+B, tétanos (DTP), fiebre tifoidea, rabia, encefalitis japonesa… Planéalo con tiempo, porque para algunas necesitarás varias dosis.
  • DNI: con el pasaporte sería suficiente, pero mejor tener una alternativa para demostrar tu identidad, si pierdes el pasaporte, por ejemplo.
  • Carné de conducir: y en algunos casos necesitarás el permiso internacional de conducción. Antes de viajar, consulta la lista de países que forman parte del Convenio, puede ser que incluso teniendo en tu poder el permiso internacional, no puedas conducir en el país, porque solo reconozca permisos obtenidos en ese país.
  • Fotocopias de la documentación: por si te roban la original y por si lo necesitas para algún trámite. Lo mejor es que mantengas tu documentación a salvo en tu alojamiento y luego te muevas en tu día a día con las fotocopias (si sales a cenar, no si tienes que conducir por ejemplo).
  • Fotos de carné: porque puedes necesitarlas para solicitar algún visado (aunque afortunadamente la mayoría las puedes solicitar electrónicamente).
  • Tarjetas de débito/crédito: asegúrate que puedes utilizar tu tarjeta de débito en todo el mundo para poder sacar dinero en los cajeros automáticos o ATM. Lleva al menos 2 tarjetas de crédito, a ser posible una Visa y una MasterCard, porque hay sitios en los que solo aceptan uno de los 2 tipos.

    Documentación
    Documentación

Ropa

La ropa depende de la estación o estaciones en las que visites. En mi caso, llegué al norte de la India, a los pies del Himalaya en Febrero, donde hacía bastante fresquete, así que tuve que incluir ropa de invierno que ahora he enviado de vuelta a Europa.

  • Bolsas Eagle-Creek: es lo más útil para mantener tus cosas ordenadas. Una mochila no es como una maleta y no quieres tener que desarmar todo cada vez que tengas que coger unos calcetines. Con estas bolsas puedes tener todo ordenado y separado. Además, uno de los modelos es de compresión, por lo que la ropa ocupa menos espacio. Yo tengo una para los pantalones, otra para las camisetas, otra para la ropa interior, otra para las cosas de aseo…
  • Pantalones: olvídate de los pantalones vaqueros, necesitas algo cómodo que no ocupe mucho espacio, que sea fácil de lavar (incluso a mano) y que seque rápido. Tus queridos pantalones vaqueros no cumplen ninguno de estos requisitos, así que lamentablemente se quedan en casa.
    • Pantalones de trekking Mammut
    • Pantalones convertibles de largo a cortos Frilufts
    • Pantalones piratas Fjallraven: en algunos templos no dejan pasar en pantalón corto o enseñando las rodillas, es bueno tener una alternativa al pantalón largo
    • Pantalones cortos Royal Robbins
    • 2 pantalones de yoga (Lululemon y Nike)

      Pantalones
      Pantalones
  • Camisetas:
    • 3 camisetas de manga corta Icebreaker: igual que en el caso de los pantalones necesitas algo que seque rápido y además que transpiren y repelen el mal olor, hay que olvidarse del algodón y pasarse al merino.
    • 3 camisetas de tirantes Lululemon: para hacer yoga, salir si no aprieta mucho el sol o estar en casa.
    • 1 camiseta de algodón de mi training en Siddhi Yoga: más por motivos sentimentales que por necesidad.
    • 2 camisetas de manga larga Icebreaker y Odlo: durante el invierno de la India fueron muy útiles. Ahora en verano no tanto, así que he enviado una de vuelta a Europa.
    • 1 camisa de manga larga Craghoppers: principalmente contra los mosquitos, aunque haga calor la necesitas en ciertos sitios. También protege contra el sol.
    • 1 camisa a la moda india: un regalo obtenido en Dharamshala durante mi yoga training que es muy útil para entrar en templos donde no dejan entrar en manga corta o simplemente si hace fresquete en un sitio con aire acondicionado.

      Camisetas
      Camisetas
  • 2 Buff: para el cuello o para la cabeza. Te las puedes poner de varias maneras y sirven para protegerte tanto del frío como del sol
  • Chaqueta impermeable contra la lluvia The North Face
  • Forro polar Haglöfs

    Forro Polar y Chubasquero
    Forro Polar y Chubasquero
  • Down jacket Icebreaker: solo en invierno, ahora de vuelta en Europa también
  • Sarong: adquirido en Asia, útil para ir a la playa y para entrar en templos en los que haya que cubrirse los hombros o las piernas (incluso llevando pantalón largo). Te encuentras templos con los más variopintos requisitos. Aunque seas de los que piensan que a Dios le debe importar poco si rezas en pantalón corto o no, hay que tener paciencia, una mente abierta y ser respetuoso.

    Sarong
    Sarong
  • 2 bikinis
  • Ropa interior:
    • 3 sujetadores deportivos: 2 Lululemon y 1 Icebreaker
    • 5 bragas: ahora 4, una perdida en una lavandería. 2 Icebreaker y 2 Odlo
    • 5 pares de calcetines también deportivos: 2 pares de verano y 3 de invierno (ahora enviados de vuelta a casa)
  • 1 gorro de lana Merino Icebreaker: sólo para sitios fríos, enviado a casa
  • 1 gorra Adidas: comprada en Malasia

    Sábana, bikini, calcetines, gorra, ...
    Sábana, bikini, calcetines, gorra, …

Zapatos

  • Zapatillas de hiking Mammut con Gore-tex: perfectas para el invierno, impermeables (todavía conmigo pero tengo que enviarlas de vuelta).
  • Zapatillas Merrell: compradas en Malasia para sustituir a las Mammut con algo más fresco para el verano.
  • Sandalias Teva
  • Chanclas de playa Nike

    Zapatos
    Zapatos

Accesorios

  • Gafas de sol
  • Cartera Eagle Creek: diseñada para viajes con RFID Blocker para que no te puedan copiar los datos de tus tarjetas bancarias.
  • Pendientes: solo un par, pero apenas los uso.
  • Pulseras: siempre conmigo, una fue un regalo de una amiga antes de irme y la otra me la dieron en la ceremonia de bienvenida de mi curso de yoga.
  • Reloj TomTom: útil para ver los pasos que haces cada día, los Km que recorres, etc.

    Reloj Tomtom, reproductor de música
    Reloj Tomtom, reproductor de música

Ordenador y otros aparatos electrónicos

  • Ordenador Microsoft Surface: quería algo pequeño pero una simple Tablet no me acababa de convencer, necesitaba algo más potente con un teclado en condiciones pero que todavía fuera ligero de transportar.
  • Kindle: un imprescindible en mi mochila.

    Ordenador, Kindle, batería extra, adaptador, cables,...
    Ordenador, Kindle, batería extra, adaptador, cables,…
  • Cámara de fotos compact: me encantaría viajar con una DSLR pero por temas de peso y espacio, voy estupendamente con mi pequeña cámara.

    Cámara de fotos Canon Powershot SX720 HS
    Cámara de fotos Canon Powershot SX720 HS
  • Reproductor MP3: te puedes apañar con tu teléfono, pero si dependes de él para ver mapas, encontrar direcciones, mandar un mensaje a tu casero de Airbnb, etc. mejor no gastar la batería del móvil con canciones.
  • Teléfono móvil BQ dual SIM: mantengo mi número holandés y compro tarjetas SIM en cada país al que voy para tener internet. Fácil de conseguir y baratas.
  • Batería recargable: para el móvil o cualquier otro dispositivo pequeño si te quedas sin batería “por el camino”.
  • Headlight

    Teléfono móvil, gafas de sol, headlight
    Teléfono móvil, gafas de sol, headlight
  • Memoria externa: para backups de tus archivos y fotos.
  • Cargador solar: es frecuente que la luz se vaya durante horas o incluso días. No podrá con el portátil, pero sí con el teléfono móvil.
  • Cables, cargadores, adaptador de corriente…

Productos de Aseo

  • Cepillo de dientes
  • Pasta de dientes
  • Champú
  • Gel de baño
  • Jabón
  • Desodorante
  • Colonia: en un botecito, utilizada solo en ocasiones especiales
  • Crema hidratante
  • Crema para el sol
  • Hand sanitizer
  • Cortaúñas
  • Pinzas
  • Cepillo para el pelo
  • Gomas del pelo: muchas y en diferentes sitios de tu equipaje, porque se te pierden, se te rompen, se dan de sí…
  • Espejito
  • Tapón: parece una tontería, pero la mayoría de los lavabos que me he encontrado por el camino no tienen tapón y viene muy bien cuando tienes que hacer la colada a mano
  • Toalla de viaje: una de mano y otra de ducha
  • Tampones, etc. Había leído que eran difíciles de encontrar en Asia. Por ahora, no he tenido problema en encontrarlos, a veces con más dificultades que otras…
  • Diva cup (copa menstrual): super práctica, empecé a usarla por recomendación de otras viajeras. Ahorras un montón de espacio, pero hay ocasiones en las que tengo que seguir utilizando tampones. Cuando estás por ahí y tienes que utilizar baños públicos, sin mucha agua potable que digamos, mejor tirar de Tampax.
  • Pañuelos de papel
  • Papel higiénico: lo encontrarás en hoteles, pero no en todos los restaurantes

    Productos de aseo, kit primeros auxilios
    Productos de aseo, kit primeros auxilios

Medicinas / Primeros Auxilios

  • Kit de primeros auxilios: con tiritas, Betadine, … no para hacer una cirugía, pero para lo básico
  • Repelente contra los mosquitos
  • AfterBite o cualquier otro calmante de las picaduras, porque pese al repelente, alguno te picará.
  • Pastillas contra la malaria: solo para determinados países o áreas. Por ejemplo, para el norte de la India no necesité, pero si viajas al sur, sí es necesario.
  • Pastillas contra la diarrea
  • Voltarén
  • Paracetamol
  • Navaja multiusos

Otros

  • Esterilla de Yoga: me encanta mi esterilla de yoga de viaje Yogo. Es más fina de lo normal, pero súper fácil de transportar y de limpiar.

    Esterilla de yoga de viaje: Yogo Mat
    Esterilla de yoga de viaje: Yogo Mat
  • Botella filtro de agua Grayl: regalo de mis compañeros de trabajo antes de partir. Normalmente no puedes beber agua directamente del grifo. Es fácil comprar agua o depende de donde estés te la dan gratis directamente o puedes rellenar tu botella, pero te da tranquilidad y te puede sacar de cualquier apuro.

    Grayl Botella Filtro de Agua
    Grayl Botella Filtro de Agua
  • Cuaderno y libro de viaje: pese a los móviles, es bueno tener algo de papel donde apuntar cosas. Por ejemplo, suelo apuntar las direcciones de los hoteles y teléfonos de contactos a donde voy, por si acaso me quedo sin batería.
  • Bolígrafo: empecé el viaje con 3, perdí uno y rompí otro.
  • Sábana de viaje Cocoon: afortunadamente no la he utilizado todavía, pero era recomendable por si de repente te encuentras en un sitio no muy higiénico y no te queda otra opción donde pasar la noche.

Creo que esto es todo amigos…

¿Necesito todo lo que llevo en la mochila? Probablemente no y no descarto enviar más cosas de vuelta.

¿Echo de menos cosas? Sí, pero por ahora puedo vivir sin ellas.

Lo importante es intentar no apegarse demasiado a las cosas (es duro, muy duro, he de admitir). Cuando viajas por meses, con las mismas cosas, con una mochila y sin parar mucho en ningún sitio, habrá cosas que se estropearán, se romperán, se te perderán, te las perderán, se te olvidarán… Momentos en los que tendrás que decidir si merece la pena seguir cargando con ello, si es mejor enviarlo a casa o si simplemente debes donarlo o tirarlo. Te vendrá a la cabeza ¿y si me hace falta luego cuando…? Esos son los peores, pero lo más probable es que si no te hace falta ahora, luego tampoco te hará.

También habrá cosas que tendrás que comprar por el camino, porque no hace falta que cargues con todo desde el principio si lo puedes comprar (probablemente más barato) en el país de destino y porque habrá cosas que ni sabías que te hacían falta hasta que llegues allí.

Al final, todo en esta vida es reemplazable, excepto nosotros mismos. Por tanto, coge tu mochila y disfruta del camino.

Cumpleaños Feliz

14 de Julio de 2017, ¡es mi cumpleaños! También es Fiesta Nacional en Francia conmemorando la Revolución Francesa y la Toma de la Bastilla en 1789. Esto unido a que mi nombre completo es María Antonia, siempre le hizo mucha gracia a mi profesor de francés en el instituto. A menudo me preguntaba si mis padres lo habían hecho a propósito. No tenemos ningún antepasado francés (que sepamos), por lo que, obviamente, esa no fue la razón. Afortunadamente para mí, porque hubiera sido un poco macabro que me pusieran el nombre de una reina a la que guillotinaron años más tarde tras la revolución.

Toma de la Bastilla (Francia 1789)

Uno de mis sueños es celebrar alguna vez mi cumpleaños en París. ¡Eso si que sería una macro fiesta y lo demás son tonterías! ¡Con fuegos artificiales y todo! Que la gente no estuviera celebrando mi cumpleaños sino la liberación del yugo monárquico es un detalle sin importancia.

París no ha podido ser esta vez. No me voy a quejar tampoco, porque celebrarlo de viaje por Asia, tampoco está nada mal.

Este año cumplo 36 años. No es un número muy especial, no acaba en 5 o en 0. Lo único que puede tener de especial es que:

  • es divisible por 2
  • el resultado sería 18: podría entonces decir que, ¿soy doblemente mayor de edad? Si enseño el carné de identidad en un bar, ¿me darán doble consumición o me echarán por vieja?

De todas formas, quería hacerlo especial porque:

  1. Es la primera vez que tengo un blog para poder mencionarlo.
  2. Estoy lejos de familia y amigos, a los que echo de menos cada día, pero en estas ocasiones señaladas más si cabe.

Un poco de historia (mi historia, no la de María Antonieta) …

Estoy un poco nostálgica, he de admitir. Dejé Ámsterdam en Febrero y no ver a la familia ni los amigos desde entonces, va haciendo mella, pese a que estoy disfrutando muchísimo de la experiencia de viajar. Por suerte o por desgracia, habiendo nacido en Julio, estoy acostumbrada a tener cumpleaños atípicos.

Cuando era una niña, la mayoría de mis amigos estaban de vacaciones por esas fechas. Muchas veces era yo la que estaba fuera. Recuerdo que en el colegio, los niños llevaban chucherías por su cumpleaños. Al menos una vez, mi madre hizo que celebráramos mi santo, para que yo también pudiera llevar golosinas al colegio.

Uno de mis primeros recuerdos, sino el primero, es estar jugando sola en el hall de un hospital. De repente, apareció mi madre, que estaba cuidando de mi abuelo allí. Venía con cara triste. Me regaló el cuento del pastorcillo mentiroso. Ese día cumplía 3 años. Supongo que mi madre a parte de estar obviamente, muy preocupada por mi abuelo, no pensaba que el hall de un hospital en Córdoba fuera el mejor sitio para celebrar mi tercer cumpleaños. Sin embargo, yo estaba la mar de contenta y con mi cuento más. Si recuerdo ese día, es porque a mi corta edad, ajena al concepto de la muerte y pensando que un hospital es un sitio como cualquier otro (con esa idea de la vida que solo los niños tienen y que de adultos nos afanamos en recuperar), no entendí la cara de mi madre.

mi primer año

Desde entonces, han pasado los más variopintos cumpleaños, en la playa, en el pueblo (con la mejor tarta helada del mundo mundial de la heladería La Jijonenca, sus helados de vainilla o “mantecao” son legendarios), en Madrid, en Holanda, con familia, con amigos, en la oficina, esquiando (sí, esquiando en verano, en Madrid SnowZone), pero normalmente más en piscinas, en barco por los canales de Ámsterdam, en casa jugando con amigos a la Wii, con cenas sorpresa preparadas por los amigos cuando una se encabezona estúpidamente en no celebrarlo,…

Cookies
Cookies – Galletas hechas por mí

La importancia del cumpleaños

“Año Nuevo, vida nueva”

Así dice el dicho. La cultura popular le da importancia al cambio de año, lo dota de un aire místico, en el que los cambios suceden. ¿Cuántas veces hemos dicho “estoy deseando que se acabe este año” o, “este año ha sido estupendo, espero que el siguiente sea al menos igual”?

Para los amantes de la astrología, este cambio de energías no solo sucede con cada año nuevo, sino también en la fecha del cumpleaños de cada uno. Es como una segunda oportunidad para enderezar el año sino has empezado con buen pie. Lo siento para los nacidos en Enero, a los que les da poco margen. A mí, que he nacido casi a mitad de año, este concepto me viene muy bien.

Así como en Año Nuevo, la proximidad de nuestro cumpleaños se llena, normalmente, de nuevos propósitos, como dejar de fumar, perder peso, aprender un nuevo idioma, etc. Yo no soy mucho de hacer listas de propósitos y menos en fechas específicas porque pienso que están predestinadas al más absoluto fracaso, sobre todo si tienes más de uno y los intentas atacar todos de golpe.

Por otra parte, este año que tengo tiempo para pensar y como he dicho antes, un blog para poder mencionarlo, he hecho un poco de análisis sobre lo vivido hasta ahora.

Muffins cumpleañeras

Mis 10 Mandamientos

Como sabéis, hace poco leí The Happiness Project (Objetivo: Felicidad). Otra de las tareas que recomienda Gretchen Rubin en su libro, es escribir tu propia Tabla de Mandamientos, o dicho de otra manera, los principios por los que riges tu vida. Desde entonces, he estado pensando sobre ello y que mejor momento, que en mi cumpleaños para ponerlos por escrito:

  1. Sonríe siempre

    Sonreír no cuesta dinero, me hace sentir bien y hace sentir bien a los demás. Soy de los que piensan que se cazan más moscas con miel y la vida es muy corta para ir siempre serio.

    Sonrisa
  2. Si algo no pasa, es que no tenía que pasar

    A menudo nos encabezonamos en conseguir alguna cosa (o a alguien) y por mucho que lo intentemos, es como darse de cabezazos contra un muro. Déjalo estar, no era para ti. Esto lo he aprendido a base de cabezazos contra muros y aún me doy bastantes (soy súper cabezota, nunca mejor dicho). Todavía pienso que hay que intentarlo un limitado número de veces, hasta que siento que he hecho todo lo posible, pero una vez que alcanzo ese sentimiento de haber dado lo mejor de mí para conseguirlo, me siento bien con dejarlo ir.

  3. Confía en tu intuición

    Si algo te da mala espina, huye. Si, por el contrario, te parece lo correcto, a por ello.

    Cuando no le he hecho caso, acogiéndome a la lógica o a la razón, normalmente he acabado arrepintiéndome.

    Hoy va a ser un buen día
  4. Ten cuidado con lo que sueñas porque puede convertirse en realidad

    Nunca sabes todas las consecuencias que acarrean tus deseos.

    Vivir fuera, trabajar fuera, viajar… No me arrepiento de mis sueños, pero los tengo con cuidado y respeto. Antes de soñar, mide un poco los pros y los contras, pero cuando te decidas a soñar, ¡sueña a lo grande!

  5. Quiérete a ti misma

    No seas dura contigo misma.

    No te juzgues.

    No te analices.

    Este es uno de los puntos que más me cuesta. La meditación ayuda. Un día mientras meditaba, me encontré mentalmente chillándome a mí misma “¡para de analizar!” (cosa que en verdad estaba haciendo repetidamente) y en ese momento yo misma también me dije “¿por qué te gritas?” Fue un antes y un después en mi vida.

    En parte, es deformación profesional, soy analista financiero, me ganaba la vida con ello. Aunque llega un punto en que no sé si me analizo porque es parte de mi profesión o si he llegado a esta profesión porque soy una especialista en analizarme desde pequeña. Es un caso de qué fue lo primero, la gallina o el huevo, pero en este caso, creo que probablemente vengo así de fábrica.

    Happy Balloons
  6. Al final todo va a acabar bien, y si no acaba bien es que aún no es el final

    Esta frase se la he robado a la película El Exótico Hotel Marigold. La vi en un momento de mi vida en el que la frase me venía al pelo. Me llenó de ánimo y desde entonces, la llevo como mandamiento.

  7. La realidad supera a la ficción

    Soy especialista en montarme películas en mi cabeza dignas de un Óscar. Sin embargo, de todas las cosas que he podido imaginar que me pudieran pasar en la vida, la realidad siempre ha sido mejor (o si no, hay que aplicar el mandamiento anterior).

  8. Trabaja duro

    Nada viene caído del cielo. Si por suerte, alguna vez cae algo, mejor que te pille trabajando.

  9. Mídete contra tus propios estándares, no te compares con los demás.

    Cada uno es como es, ni mejor, ni peor. Si te tienes que medir contra algo que sea contigo mismo, contra tu moral y tus principios e intenta siempre mejorar.

    Globos de cumpleaños
  10. No odies

    El odio solo envenena tu alma y no te trae nada bueno.

    Quiere a los que te quieren y a los que no te quieran también, pero lejos (tampoco hace falta rodearse de gente tóxica)

Con este punto… A todos y cada uno de vosotros que habéis compartido conmigo, no sólo estos cumpleaños sino muchos otros momentos durante estos años y los que estén por venir, muchas gracias. Os quiero.

Salir de la zona de confort: ¿lo mejor que puedes hacer, eres un rebelde o simplemente estás loco?

 

Los que me conocéis o sabéis de qué va este blog, sabéis ya cuál es la respuesta a esta pregunta. Así que, “spoilers alert”, no lo voy a dejar para el final.

Salir de la zona de confort es lo mejor que puedes hacer. Punto.

Lo habréis leído en miles de otros artículos, habréis visto vídeos en Youtube, etc. Uno de mis favoritos es este:

https://www.youtube.com/watch?v=i07qz_6Mk7g

Sin embargo, aquí seguimos, hablando del tema. Salir de la zona de confort no es fácil, porque la palabra misma lo dice, la zona es muy cómoda. Es como cuando estás acurrucadito en el sofá y sabes que deberías levantarte y hacer algo con tu vida, pero se está tan bien, … venga, va, solo un capítulo más de Game of Thrones… y acabas despertándote a las 2 de la mañana con tortícolis, así que te arrastras a la cama, para cambiar de postura por lo menos. No hay que avergonzarse, todos lo hemos hecho alguna vez (o más de una, o muchas de hecho, yo he perdido la cuenta).

Ahí estoy, ante esa línea imaginaria que separa lo conocido y lo desconocido. Paralizada. Esa voz interior me dice que cruzar la línea es lo correcto, que qué es lo peor que me puede pasar si no lo hago, que no hay nada que temer. Sin embargo, me asaltan las dudas, que siempre se acompañan de su amigo el miedo y me bombardean el cerebro:

¿Eres un rebelde?

¿Por qué no puedes hacer como todo el mundo?

¿Qué más quieres en esta vida? Tienes un buen trabajo, buenos amigos, familia que te quiere. ¿De qué te quejas? Podrías haber nacido en cualquier país del tercer mundo y haber tenido una vida bien distinta. Mientras escribo esto oigo la voz de mi madre…

Asúmelo, deja de luchar con esa voz interior. Tienen razón, eres un rebelde. Salir de la zona de confort es un acto de rebeldía no solo contra lo que nos rodea, sino principalmente contra nosotros mismos. El instinto de conservación y supervivencia está muy presente en nosotros y salir de la zona de confort dispara todas las alarmas en nuestro cuerpo.

Eres diferente y eso en sí mismo no es malo. Recientemente, leí  en “My Grandmother Sends Her Regards and Apologises” de Fredrik Backman:

“Only different people change the world. No one normal has ever changed a crapping thing.”

O lo que es lo mismo: “Solo la gente diferente cambia el mundo. Nadie normal ha cambiado nunca una mierda”. Conciso, concreto y aunque el lenguaje no sea el mejor, sobre todo teniendo en cuenta que en el libro era una abuela quien le decía esto a su nieta de 7 años, a mí me pareció bastante motivador.

¿Estás loco?

Esta pregunta se suele acompañar por el ¿qué dirán?, ¿y si fallo?, o todo junto ¿qué dirán si fallo?

Así que, ¿estás loco? Sí. No lo estoy poniendo fácil, ¿verdad? Pero como Alicia en el País de las Maravillas le respondería al Sombrerero Loco cuando éste le pregunta si se ha vuelto loco:

“Temo que sí… Estás completamente loco. Pero te diré un secreto: las mejores personas lo están.”

El secreto es dejar de atormentarse por ello. Mi familia piensa que estoy loca, muchos de mis amigos también y yo misma me lo planteo, hasta el punto de pensar si a lo mejor me lo debería hacer mirar en algún momento.

La familia, para mí es el talón de Aquiles en mis actos de rebeldía y locura. Hija única y con una estrecha relación con ellos, el qué pensarán y cuánto les hará sufrir mis decisiones es lo que más me pesa.

Los amigos, siempre me han apoyado y aunque no todos estén de acuerdo con mis decisiones, me respetan. Me dan su sincera opinión, que valoro muchísimo y tengo en cuenta tanto si es a mi favor como si es en contra. Si tus amigos se ríen de ti sin darte ninguna crítica constructiva, no eres tú el que te tienes que mirar tu grado de locura, pero sí deberías revisar bien tu lista de lo que se consideran amigos.

Lo que piense el resto del mundo, siempre me ha importado bien poco. Porque dentro de 200 años, yo y los que me conocieron estarán muertos y nadie recordará mi nombre. Suena duro, pero es cierto. A veces hay que coger un poco de perspectiva para no tomarse la vida tan en serio.

Salir de la zona de confort, ¿salto al vacío?

Sábado noche, hace unos cuántos años, en ese momento en que pasas de salir todos los fines de semana hasta las 5 de la mañana a preferir quedarte en casa jugando al Party con tus amigos. Mi amigo Juan formula una pregunta del juego: “María va subiendo las escaleras de un bloque de viviendas. De repente oye gritos procedentes de una de las casas. Se acerca y ve la puerta entreabierta. ¿Qué haría María?

a) Seguir su camino como si nada, en cosas privadas mejor no meterse

b) Llamar a la policía y esperar a cierta distancia

c) Entrar de golpe, dispuesta a enfrentarse a quien sea.”

Mis amigos al unísono respondieron “¡C! María, entraría de golpe, ¡por supuesto!”. La respuesta me dejó un poco helada. Contenta porque mis amigos me conocen a la perfección y en efecto, esa hubiera sido también mi respuesta, pero helada porque no tardaron ni un milisegundo en contestar. Es una opción valiente, pero también bastante temeraria o inconsciente. Ahora, con unos cuantos años más y con los teléfonos móviles más a mano que en mis años mozos, a lo mejor mientras entro a la casa, voy a la vez llamando a la policía…

De todas formas, este ejemplo es un buen reflejo de mi personalidad. Creo que soy valiente pero en ciertos aspectos podría interpretarse como algo temeraria o inconsciente.

Trabajo (o trabajaba) en Finanzas. Típico perfil de amante de la rutina, el orden y la minimización del riesgo. Salir de la zona de confort me da pánico, para cosas tan simples como ir a un sitio nuevo por primera vez, llamar por teléfono a alguien que no conozco, pedir cuarto y mitad de jamón de york en el súper…

Sin embargo, para tomar decisiones que pueden suponer un cambio radical en mi vida, soy mucho más resuelta. Puede parecer que tengo una gran facilidad para liarme la manta a la cabeza, o que no mido las consecuencias. Algo de locura y rebeldía va en los ingredientes de la receta como hemos discutido, pero nunca tomo decisiones totalmente irracionales. ¿Salto al vacío? No, hay que prepararse, coger la licencia de piloto y montarte en el avión con las instrucciones de cómo funciona bien claras, porque este avión, que es tu vida, sólo lo pilotas tú.

Mi experiencia

 

En mi caso, 3 situaciones extremas en las que decidí salir de la zona de confort, han marcado mi vida y me han llevado a donde estoy hoy.

Reino Unido

La primera, en 2007 cuando tenía 26 años. Como veis mis actos de rebeldía y locura no empezaron demasiado pronto en mi vida. ¡Nunca es tarde para empezar!

Por aquel entonces trabajaba como Contable en Madrid SnowZone, la pista de nieve cubierta del centro comercial Xanadú. Un año antes ya había estado a punto de dejarlo todo e irme 6 meses a estudiar inglés a Bristol. Sin embargo, conseguí una promoción interna del departamento de ventas (donde yo no me veía como comercial) a Finanzas. Bristol se quedó por el camino, pero mi interés por viajar al extranjero y aprender inglés siguió intacto.

Al verano siguiente, utilicé mis 2 semanas de vacaciones para aprender la aventura. No pudieron ser 6 meses, pero fueron 2 semanas muy bien aprovechadas, esta vez en Brighton.

Recuerdo lo asustada que estaba. Era mi primera vez viajando sola a un país extranjero en el que además no hablaban mi idioma. Llegué al aeropuerto de Gatwick con mi maleta de 20 Kg para 2 semanas (cómo he mejorado con el tema maletas desde entonces…). El taxista me estaba esperando. Lo tenía todo super organizado, bastantes nervios llevaba yo ya como para lidiar con imprevistos. Me monté en el taxi (no sin antes darle la vuelta entera porque me iba a subir por el lado del conductor) y empecé mi charla con el taxista. La conversación más larga que había tenido en inglés en mi vida. A medio camino el taxista me dijo: “Ah, ¡pero tú vienes más de vacaciones que a estudiar porque tu inglés es muy bueno ya!”. ¡Fue un subidón de moral! Desde aquel momento, me dije, María, tú puedes hacer esto. Todo va a salir bien.

Luego cuando llegué a la residencia y me vi allí sola, se me olvidó todo y me eché a llorar. ¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué teniendo solo 2 semanas de vacaciones has decidido pasarlas sufriendo aquí donde hay playa pero hace frío, donde no conoces a nadie, donde además tendrás que estudiar?

Sin embargo, al día siguiente empezaron las clases de inglés, empecé a conocer gente de todo el mundo, empecé a salir con ellos y explorar la ciudad (y los pub). Cuando te encuentras rodeada de gente que ha ido con el mismo propósito que tú, que está igual de sola que tú y que quiere hacer las mismas cosas que tú, es muy fácil hacer amigos. Amigos súper variopintos, que en circunstancias normales no os hubierais conocido ni aun viviendo en el mismo edificio, pero eso es lo grande de viajar, es lo que abre la mente y el corazón.

Tuve uno de los mejores veranos de mi vida hasta entonces. Volví a Madrid triste por irme tan pronto, pero súper contenta conmigo misma. Volví con mucho mejor inglés y con lo que después se convirtió en una relación a distancia por más de 4 años. En invierno, me saqué el First Certificate in English de la Universidad de Cambridge. La relación a distancia acabó con los años como el rosario de la aurora, pero como dicen unas veces se gana y otras se aprende. En este caso, aunque en el momento de la separación no me lo pareció, ahora sé que con ello no solo aprendí sino que también gané.

Países Bajos

A principios de 2012, pensé que tenía la vida encarrilada. Un trabajo estable en Sega como Accountant & Controller Manager, una relación estable, ¡Incluso me había comprado un piso en Fuenlabrada! Todo iba más o menos como mandaba el guión. De repente, todo se fue al garete y es que unas veces eres tú la que sale de tu zona de confort y otras veces te empujan. Mi relación se rompió al querer avanzar y pedir cierto grado de compromiso. La empresa anunció que cerraba la filial en España y todos los empleados fuimos despedidos. El proceso duró varios meses y la comunicación entre la empresa y los empleados fue muy buena. Como mi jefa estaba embarazada y necesitaban a alguien que se quedara más tiempo para cerrar todos los flecos financieros sueltos, me propusieron quedarme 3 meses más.

Durante ese período empecé a buscar un nuevo trabajo. No de forma muy activa porque mi objetivo principal era dejar las cosas bien cerradas y luego tenía pensado cogerme unas merecidas vacaciones. Sin embargo, gracias al ex Director de Ventas de la compañía, conseguí una entrevista en Nikon en Ámsterdam, donde él tenía un contacto. Jamás me había planteado vivir en Holanda, de hecho, ni conocía Ámsterdam. Sin embargo, ¡no tenía nada que perder! Y el hecho de vivir en el extranjero siempre me había llamado la atención.

Para la primera entrevista en Ámsterdam, me llevé conmigo a mi amiga Yolanda y me fui el fin de semana de antes para conocer la ciudad un poco. A mi amiga le encantó la ciudad desde el primer momento. Yo, por el contrario, me encontraba en estado de shock. “No me veo viviendo aquí, no me veo viviendo aquí…”: era lo único que no paraba de repetir. Salir de la zona de confort no es fácil… Hasta que una mañana fuimos a Vondelpark (uno de los pulmones de la ciudad) e hicimos un improvisado picnic sentadas en el césped, no me relajé. “Aquí sí, esto es otra cosa”.

Los días pasaron y llegó el momento de cerrar la empresa. Literalmente fui la última persona en abandonar la oficina. El último día recogí mis cosas, cerré la puerta con llave y eché la llave al buzón. Mis amigos me esperaban para cenar para “celebrar” que me acababa de incorporar a la larga lista de desempleados del país. La celebración no duró mucho porque apenas llegué a casa de mi amiga, mi padre me llamó por teléfono para decirme que se habían producido lluvias torrenciales en Almería y se nos había inundado la casa que mis padres tienen allí y donde pasan la mayor parte del verano.

En vez de irme de vacaciones al Caribe, me fui a quitar barro a Almería. Allí estaba, pala en mano, con un mono de trabajo de mi padre, cuando me llamaron por teléfono. Era la Directora de Recursos Humanos de Nikon. Me dijo la frase típica de: “¿Te pillo en buen momento?”. A lo que sinceramente le contesté: “La verdad es que no, pero no va a mejorar en un futuro próximo…” Me ofrecieron un puesto de un año como Financial Controller para cubrir una baja de maternidad. A los pocos días, tuve que dejar a mis padres en el barro literalmente y empezar la locura de mudarme a otro país.

Fui 3 días a Ámsterdam en busca y captura de un apartamento. Ahí conocí a Maribel, el contacto de mi ex Director de Ventas, gracias a la cual había conseguido el trabajo. Maribel fue como una aparición divina. Me llevó a cenar, me aconsejó con los pisos… yo no daba crédito de que en este mundo pudiera haber una persona tan buena y desinteresada como ella.

A principios de Noviembre, llegué a Ámsterdam con 2 maletas, muchos sueños, muchos nervios y deseando empezar la aventura. Maribel fue de gran ayuda desde el principio e hizo que instalarme y adaptarme fuera mucho más fácil. Cuando te mudas a un país o una ciudad nueva, tienes que cambiar el chip. No sabes dónde está el supermercado, no sabes ni dónde se recicla el plástico, no sabes cómo ir de A a B… Todo lleva más tiempo del que estás acostumbrado. Tardé más de una semana en encontrar una fregona, pero cuando lo hice, ¡me supuso una alegría enorme! La felicidad a veces está en las pequeñas cosas.

Asia

A Holanda me fui por un año, pero al final me quedé más de 4. Vivir fuera engancha y la situación económica de España, no ha mejorado lo suficiente como para querer volver.

Vivir fuera es un reto constante. Con el tiempo, te adaptas a tu nuevo país, creas nuevas rutinas, haces amigos, ya sabes dónde comprar fregonas… Todo se hace más fácil. Sin embargo, hay cosas que el tiempo solo empeora: estás lejos de tu familia, estás lejos de tus amigos de toda la vida, … Tus padres se hacen mayores y ves cómo te echan de menos y cómo los echas de menos tú también. Intentas seguir en contacto con tus amigos, pero no es lo mismo, ellos siguen sus vidas como tú sigues la tuya y se casan y tienen hijos y los ves crecer por las fotos que te mandan a Whatsapp. Es duro. En mi caso, además, nunca llegué a adaptarme del todo. Después de 4 años sigo sin hablar holandés. En 4 años me mudé 4 veces de casa, lo que no proporciona mucha estabilidad y pese a que adoro la ciudad, nunca tuve claro que quisiera quedarme a vivir allí para siempre.

Ese desarraigo o sentimiento de no pertenencia a ninguna parte, es probablemente una de las causas por las que ahora mismo estoy en Asia.

Trabajé muy duro esos 4 años, sin apenas vacaciones. Durante ese tiempo, lidié con estratosféricos niveles de estrés. Superar lo de mi ex, me llevó bastante tiempo, recuperar la autoestima un poco más. Trabajé mucho en mí misma, pedí ayuda a mis amigos (cosa que odio profundamente, en parte por lo cabezota que soy) y finalmente recuperé mi estabilidad mental.

Una vez que me sentí fuerte, empecé a analizar qué otras cosas de mi vida debía de cambiar para ser feliz. Cambiar de trabajo, pese a los excelentes compañeros que tenía, lo bien valorada que estaba dentro de la empresa y lo que me gustaba mi trabajo en general, fue lo primero que apareció en mi lista.

Después estaba la ciudad, Ámsterdam es maravillosa, pero seguía sin sentir que encajara completamente allí.

El tercer aspecto fue que sabía que yo también tenía que cambiar. Cambiar de trabajo solamente no iba a solucionar nada si no cambiaba yo también.

Vivir fuera ya lo tenía tachado de mi lista. Viajar, no tanto. Cuando te vas a vivir fuera crees que vas a viajar mucho más, pero con vacaciones limitadas y morriña, gran parte de ellas las pasas visitando familia y amigos (sin rencor).

Tras pensarlo mucho y planificarlo aún más, me decidí a dar el paso. Dejé mi trabajo, dejé el piso de alquiler, empaqueté todas mis cosas y me las llevé a España y me vine a Asia.

Soy relativamente joven, no tengo cargas familiares, siempre había querido viajar y explorar diferentes países no solo por las 2 típicas semanas de vacaciones. Quería explorar, desconectar, relajarme, aprender nuevas cosas y culturas. ¿Salto al vacío? Puede parecerlo, pero lo medité mucho. Tenía el dinero y tenía las ganas, ¿qué es lo peor que me podría pasar? Me hice las mismas preguntas que al principio de este post: ¿estás loca? ¿eres una rebelde? Y cuando acepté que sí y que aun así quería hacerlo, me quedé más tranquila y me decidí.

Este ha sido el camino que yo he elegido, el tuyo puede ser diferente.

Salir de la zona de confort, un proceso continuo.

Salir de la zona de confort no debe ser tratado como algo puntual. Debe ser parte de tu forma de vida. Primero, porque cuando sales de la zona de confort es cuando las cosas buenas suceden: creces, evolucionas, eres más feliz, te equivocas, aprendes, … resumiendo vives plena y conscientemente. Segundo, porque cuanto más sales de la zona de confort, más fácil es seguir saliendo. Si lo haces sólo esporádicamente, el miedo a salir estará más presente. Salir de la zona de confort es como ir al gimnasio todos los días. Si no mantienes la rutina, dejarás de ir, pero si vas de forma continuada, te sentirás mejor contigo mismo y llevarás una vida más saludable.

¿Cómo salir de la zona de confort? 

1. Analiza qué no te gusta de tu vida. Empieza por cambiar lo que no funciona.

2. Piensa qué es lo que podría ir mejor. No hace falta sufrir una crisis existencial para mejorar.

3. Considera qué es lo que te gustaría hacer en la vida, ponte metas. Si tu vida va por un camino diferente al que te gustaría, estás a tiempo de realizar los cambios necesarios.

4. Encuentra tu pasión: practica ese deporte que dejaste cuando niño, ve a cantar al coro de la Iglesia, aprende un nuevo idioma, da clases de cómo tocar la bandurria… Lo que te apetezca. Haz algo sólo por el hecho de que te gusta hacerlo, no sólo porque es bueno para tu curriculum o porque es lo que todo el mundo hace.

5. Modifica pequeñas cosas: cambia de ruta o de transporte para ir al trabajo, habla con un desconocido en la parada del metro, compra otra marca de yogures en el supermercado, lee un libro que no sea de tu estilo, canta con las ventanillas del coche bajadas…

La vida está llena de oportunidades de cambio. A mí me ha dado por viajar, lo que puede parecer valiente y atrevido. Sin embargo, observo a aquellas de mis amigas que han decidido convertirse en mamás y me digo, ¡eso sí que es ser valiente y atrevido y salir de la zona de confort! Tener una personita que es tu total responsabilidad, no más hacer lo que te dé la gana sin tener que rendir cuentas con nadie, no llegar tarde de trabajar y simplemente despanzurrarte en el sofá… Todos mis más sinceros respetos y total admiración.

Recuerda, no hay camino malo, mientras seas tú el que lo hayas elegido de forma honesta contigo mismo.

Por tanto, ¿tú también estás loco? ¿Eres un rebelde? ¿Sigues teniendo dudas? Cuéntame tu experiencia…